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04

Descripción de la intervención

Justificación del proyecto

El proyecto se concibió en respuesta a las brechas persistentes e interrelacionadas en el acceso a la atención sanitaria, los servicios de protección y los sistemas de apoyo a nivel comunitario entre las poblaciones refugiadas en Uganda. A pesar del marco normativo progresista del país en materia de refugiados, persistían retos significativos para garantizar una prestación de servicios equitativa, de calidad e integral, especialmente en las áreas de salud sexual y reproductiva (SSR), salud mental y apoyo psicosocial (SMAPS) y respuesta a la violencia de género (VG).

En el momento del diseño del proyecto, las poblaciones refugiadas en Kampala, Kyaka II y Adjumani se enfrentaban a múltiples barreras para acceder a servicios esenciales. Los sistemas de salud, especialmente en las zonas de mayor acogida de refugiados, estaban sometidos a una presión considerable debido al aumento de la demanda, la infraestructura limitada, la escasez de suministros médicos y la insuficiencia de recursos humanos. Estas limitaciones sistémicas se veían agravadas por el carácter prolongado del desplazamiento, lo que aumentaba la dependencia a largo plazo de los servicios de salud pública sin una expansión correspondiente de la capacidad.

En este contexto, el acceso a los servicios de SSR seguía siendo irregular y a menudo inadecuado, especialmente para las mujeres y las adolescentes. Barreras como el estigma, la escasa concienciación, las normas culturales y la debilidad de los sistemas de prestación de servicios reducían la utilización de los servicios disponibles. Del mismo modo, los servicios de salud mental y apoyo psicosocial estaban muy poco desarrollados, a pesar de la elevada carga de malestar psicológico asociada al conflicto, el desplazamiento y las dificultades socioeconómicas.

La violencia de género representaba una preocupación crítica y transversal en todas las áreas de intervención. La VG estaba generalizada y se notificaba poco, viéndose las mujeres y las niñas desproporcionadamente afectadas. Los supervivientes se enfrentaban a retos significativos para acceder a la atención, incluyendo el estigma, el miedo a las represalias, el escaso conocimiento de los servicios disponibles y unos sistemas de derivación débiles o fragmentados. En muchos casos, la respuesta a la VG carecía de integración entre los servicios sanitarios, legales y psicosociales, lo que daba lugar a lagunas en la atención centrada en el superviviente.

Además de las deficiencias en la prestación de servicios, el diseño del proyecto reconoció limitaciones importantes a nivel comunitario. El conocimiento de los derechos, los servicios disponibles y las vías de derivación seguía siendo bajo entre las poblaciones refugiadas, mientras que las normas y prácticas sociales nocivas seguían perpetuando la desigualdad y la violencia. Las estructuras comunitarias, incluidos los Equipos de Salud de las Aldeas (VHT) y otros agentes de base, a menudo estaban sobrecargados e insuficientemente equipados para abordar cuestiones complejas como la prevención de la VG, la salud mental y la salud sexual y reproductiva. Los retos institucionales y de coordinación también contribuyeron a las brechas identificadas. Aunque múltiples actores participaban en la respuesta humanitaria, la coordinación entre sectores y partes interesadas no siempre era óptima, lo que provocaba duplicidades en algunas áreas y lagunas en otras. Además, la integración de las perspectivas de género y derechos humanos en la prestación de serviciosy en las prácticas institucionales seguía siendo limitada, lo que afectaba tanto a la calidad como a la inclusividad de las intervenciones.

Por consiguiente, el proyecto se diseñó para abordar estos retos interconectados mediante un enfoque integrado y multisectorial. Se buscó fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para prestar servicios de calidad en SSR, SMAPS y VG; mejorar la concienciación y el compromiso a nivel comunitario; perfeccionar los mecanismos de derivación y coordinación; y promover la rendición de cuentas y la participación entre los titulares de derechos. Un aspecto clave de la justificación del proyecto fue el reconocimiento de la VG tanto como una violación de los derechos humanos como un problema de salud pública. Este doble marco fundamentó el diseño de la intervención, asegurando que la VG se abordara no solo a través de mecanismos de protección, sino también mediante el fortalecimiento de las respuestas del sistema de salud, incluyendo la gestión clínica, el apoyo psicosocial y las vías de derivación.

La inclusión de contextos tanto de asentamientos (Kyaka II y Adjumani) como urbanos (Kampala) reflejó además la necesidad de enfoques diferenciados adaptados a realidades operativas específicas. Mientras que las zonas de asentamiento requerían el fortalecimiento de la infraestructura y la capacidad de prestación de servicios, el contexto urbano exigía estrategias para abordar cuestiones de acceso, asequibilidad e identificación de poblaciones vulnerables dentro de comunidades dispersas.

Objetivo Específico (OE)

El Objetivo Específico (OE) del proyecto era mejorar la salud y la salud sexual y reproductiva (SSR) de los refugiados congoleños, sudsudaneses y somalíes en Uganda, abordando la violencia sexual y de género (VSG) tanto como una violación de los derechos humanos como una preocupación mayor de salud pública en las áreas de intervención de Kampala, Kyaka II y Adjumani. Este objetivo se persiguió mediante un enfoque integrado que combinaba el fortalecimiento de la prestación de servicios sanitarios, particularmente en SSR y salud mental y apoyo psicosocial (SMAPS), con mecanismos mejorados de prevención y respuesta a la VSG. La intervención también pretendía promover el acceso a servicios de calidad, seguros y centrados en el superviviente, abordando al mismo tiempo las barreras estructurales y socioculturales que limitan la capacidad de los refugiados, especialmente mujeres y niñas, para buscar y recibir atención.

Además, el Objetivo Específico reflejaba un compromiso más amplio con un enfoque basado en derechos, haciendo hincapié en la protección de la dignidad, la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las poblaciones afectadas para reclamar sus derechos y participar activamente en las decisiones que afectan a su salud y bienestar.

Resultados (R1–R4)

El proyecto se estructuró en torno a cuatro resultados interrelacionados (R1–R4), que en conjunto contribuyeron al logro del Objetivo Específico. Estos resultados abordaron tanto la prestación de servicios como las deficiencias sistémicas, combinando componentes de salud, protección, participación comunitaria y rendición de cuentas.

Resultado 1 (R1): Acceso mejorado a servicios de atención sanitaria de calidad

El R1 tenía como objetivo aumentar la cobertura, la accesibilidad y la calidad de los servicios sanitarios esenciales entre las poblaciones refugiadas en Kampala, Kyaka II y Adjumani. Se hizo especial hincapié en el fortalecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR), la salud mental y el apoyo psicosocial (SMAPS), y en garantizar una atención segura y adecuada para los supervivientes de la violencia de género (VG). Este resultado se centró en mejorar la capacidad de los centros de salud y los sistemas de extensión para ofrecer una atención integrada y de calidad, incluida la gestión clínica de la VG, la prestación de servicios de SSR y la expansión de las intervenciones de SMAPS. También incluyó el fortalecimiento de las vías de derivación para garantizar que las personas que requirieran servicios especializados pudieran acceder a niveles de atención adecuados.

Resultado 2 (R2): Capacidades comunitarias fortalecidas para la prevención y respuesta a la VG

El R2 se centró en fortalecer la capacidad de las comunidades de refugiados y de acogida para reducir las desigualdades en el acceso a los recursos sanitarios, mejorar la prevención de la violencia de género y apoyar la atención integral a los supervivientes. Este resultado puso el énfasis en las intervenciones a nivel comunitario, incluyendo la sensibilización, la comunicación para el cambio de comportamiento y el fortalecimiento de las estructuras comunitarias como los Equipos de Salud de las Aldeas (VHT) y otros agentes locales. Su objetivo era abordar las normas sociales nocivas, aumentar el conocimiento de los derechos y de los servicios disponibles, y promover una vida libre de violencia, especialmente para las mujeres y las niñas.

Resultado 3 (R3): Aumento de la concienciación y la incidencia sobre cuestiones de refugiados y VG

El R3 tenía como objetivo mejorar la información y la concienciación sobre la situación de los refugiados en Uganda, con un enfoque particular en las experiencias de las mujeres y niñas afectadas por la VG. Se buscó promover una comprensión de las cuestiones relativas a los refugiados basada en los derechos, sensible al género y orientada a la protección, tanto a nivel comunitario como en la sociedad en general. Este resultado incluyó actividades diseñadas para apoyar la ciudadanía crítica, la incidencia y el compromiso público, contribuyendo a una mayor visibilidad de las preocupaciones de los refugiados y promoviendo respuestas más inclusivas e informadas entre las partes interesadas y el público en general, a través de actividades implementadas tanto en Uganda (Kampala, Kyaka II, Adjumani) como en Euskadi.

Resultado 4 (R4): Fortalecimiento de los mecanismos de participación y rendición de cuentas

El R4 se centró en mejorar la participación, la rendición de cuentas y el liderazgo entre los actores locales y las poblaciones afectadas a lo largo de todo el ciclo de respuesta humanitaria. Su objetivo fue fortalecer los mecanismos que permiten a los refugiados y a las comunidades de acogida participar activamente en los procesos de toma de decisiones y proporcionar retroalimentación sobre los servicios e intervenciones. Esto incluyó el establecimiento y fortalecimiento de los mecanismos de rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas (AAP), plataformas de diálogo comunitario y estructuras de coordinación. El resultado también destacó el papel de las instituciones y socios locales en el liderazgo y mantenimiento de las intervenciones humanitarias, contribuyendo así a una mayor apropiación y sostenibilidad a largo plazo.

Vinculación con el Objetivo Específico

En conjunto, estos cuatro resultados se diseñaron para operar de manera complementaria, abordando tanto las necesidades inmediatas de prestación de servicios como los determinantes estructurales y sociales subyacentes de la vulnerabilidad. Mientras que el R1 se centró en fortalecer los servicios de salud, el R2 y el R3 se dirigieron a la concienciación y al cambio de comportamiento a nivel comunitario, y el R4 aseguró que la participación y la rendición de cuentas se integraran en todos los componentes de la intervención. Se pretendía que este enfoque integrado contribuyera al logro del Objetivo Específico mediante la mejora del acceso a servicios de salud y protección de calidad, el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria y la promoción de una respuesta basada en derechos ante la violencia de género en entornos de refugiados.

Componentes clave (SSR, SMAPS, VG, sistemas comunitarios, AAP)

El proyecto se implementó a través de un conjunto de componentes temáticos integrados que abordaron las necesidades multidimensionales de salud y protección de las poblaciones refugiadas. Estos componentes estaban estrechamente alineados con los resultados del proyecto (R1-R4) y juntos constituyeron el eje operativo de la intervención.

Salud Sexual y Reproductiva (SSR): El componente de SSR se centró en mejorar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva integrales y de calidad para las poblaciones refugiadas, especialmente mujeres y adolescentes. Esto incluyó la provisión de servicios de planificación familiar, atención prenatal y posnatal, y la gestión clínica de la violencia sexual. Los esfuerzos bajo este componente pretendían fortalecer la capacidad de los centros de salud, mejorar la disponibilidad de los servicios y promover la utilización de los servicios de SSR. También abordó las barreras socioculturales que limitan el acceso a la atención, incluyendo el estigma, las normas de género y la falta de concienciación. Al integrar la SSR en los servicios de atención primaria de salud y en las actividades de extensión, el proyecto buscó asegurar que los servicios fueran accesibles, aceptables y receptivos a las necesidades de las poblaciones vulnerables.

Salud Mental y Apoyo Psicosocial (SMAPS): El componente de SMAPS abordó la elevada carga de malestar psicológico entre las poblaciones refugiadas, derivada de experiencias de conflicto, desplazamiento y dificultades socioeconómicas. El proyecto apoyó la integración de los servicios de salud mental en los sistemas de atención primaria de salud, permitiendo la identificación temprana y la gestión de las afecciones de salud mental. Este componente incluyó intervenciones tanto en centros de salud como en la comunidad, tales como asesoramiento, sesiones de apoyo psicosocial y derivaciones para atención especializada. También tuvo como objetivo reducir el estigma asociado con la salud mental y mejorar la concienciación comunitaria sobre los servicios disponibles. Al fortalecer tanto la prestación de servicios como los sistemas de apoyo comunitario, el proyecto contribuyó a mejorar el bienestar mental y la resiliencia entre las poblaciones afectadas.

Prevención y respuesta a la violencia de género (VBG): El componente de VBG fue fundamental para el proyecto y abordó tanto los aspectos de prevención como los de respuesta ante la violencia de género. Se centró en el fortalecimiento de los servicios centrados en el superviviente, incluyendo la atención clínica, el apoyo psicosocial y las vías de derivación, abordando al mismo tiempo los factores subyacentes de la violencia a nivel comunitario. El proyecto apoyó el desarrollo de capacidades de los trabajadores sanitarios y otros proveedores de servicios para garantizar un trato adecuado y sensible de los casos de VBG. Simultáneamente, se implementaron actividades de base comunitaria para concienciar, desafiar las normas perjudiciales y promover la igualdad de género. La integración de los servicios de VBG dentro de los sistemas de salud garantizó que los supervivientes pudieran acceder a una atención integral de manera oportuna y coordinada.

Fortalecimiento de los sistemas comunitarios: El fortalecimiento de los sistemas comunitarios fue un componente transversal destinado a potenciar el papel de las estructuras comunitarias en la promoción de la salud, la prevención y la vinculación con los servicios. Esto incluyó el trabajo con Equipos de Salud de las Aldeas (VHT), líderes comunitarios y otros actores de base para mejorar los mecanismos de divulgación, concienciación y derivación. El proyecto apoyó la formación y el desarrollo de capacidades de los actores comunitarios para permitirles abordar cuestiones clave como la SDSR, el APSM y la VBG. También hizo hincapié en el compromiso comunitario como medio para promover el cambio de comportamiento, mejorar el uso de los servicios y garantizar que las intervenciones respondieran a las necesidades y realidades locales.

Rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas (AAP): El componente de AAP se centró en fortalecer los mecanismos que promueven la transparencia, la participación y la capacidad de respuesta en la prestación de servicios. Aseguró que los refugiados y las comunidades de acogida tuvieran oportunidades para proporcionar retroalimentación, expresar inquietudes e influir en los procesos de toma de decisiones relacionados con el proyecto. Esto incluyó el establecimiento y refuerzo de canales de retroalimentación, diálogos comunitarios y plataformas participativas. El proyecto pretendía institucionalizar las prácticas de rendición de cuentas tanto en las estructuras comunitarias como en las de prestación de servicios, mejorando así la confianza, aumentando la calidad del servicio y fomentando un sentido de propiedad entre los beneficiarios.

Integración de componentes: Estos componentes no se implementaron de forma aislada, sino que se diseñaron para reforzarse mutuamente. Por ejemplo, la respuesta a la VBG se integró dentro de los servicios de SDSR y APSM, mientras que el fortalecimiento de los sistemas comunitarios respaldó todas las áreas temáticas mediante una mejor divulgación y participación. Del mismo modo, los mecanismos de AAP fueron transversales a todos los componentes, garantizando que las intervenciones siguieran respondiendo y alineándose con las necesidades y prioridades de las poblaciones afectadas.

Teoría del cambio

La teoría del cambio siguió una vía lógica: el fortalecimiento de los sistemas de salud y la prestación de servicios, el empoderamiento de las comunidades, la mejora de la coordinación y las derivaciones, y la potenciación de los mecanismos de rendición de cuentas conducirían colectivamente a un mejor acceso a una atención de calidad, a una mayor concienciación y prevención de la violencia y, en última instancia, a una mejora de la salud, la dignidad y la protección de las poblaciones refugiadas en Kampala, Kyaka II y Adjumani.

La teoría del cambio del proyecto se basó en la premisa de que mejorar el acceso a servicios integrados de salud y protección de calidad, fortaleciendo simultáneamente los sistemas comunitarios y los mecanismos de rendición de cuentas, conduciría a mejores resultados de salud y a una mayor protección de las poblaciones refugiadas, especialmente en relación con la violencia sexual y de género (VSBG). El proyecto asumió que si se fortalecían los centros de salud para proporcionar servicios integrales y de calidad, incluyendo salud sexual y reproductiva (SDSR), apoyo mental y psicosocial (APSM) y la gestión clínica de la violencia de género, entonces aumentaría el acceso y la utilización de estos servicios por parte de las poblaciones refugiadas. Esto, a su vez, contribuiría a mejorar el estado de salud, a una atención oportuna para los supervivientes de la violencia y al bienestar general.

Al mismo tiempo, el proyecto reconoció que la disponibilidad del servicio por sí sola era insuficiente para lograr un cambio significativo. Por ello, planteó que si se empoderaba a las comunidades mediante la sensibilización, el desarrollo de capacidades y la participación de estructuras comunitarias como los Equipos de Salud de las Aldeas (VHT), mejoraría el conocimiento de los derechos, los servicios disponibles y las estrategias de prevención. Esto llevaría a una mayor demanda de servicios, a la reducción del estigma y a cambios positivos en las normas sociales, especialmente en torno a la igualdad de género y la prevención de la violencia.

La teoría del cambio también destacó la importancia de sistemas de derivación integrados y funcionales. Se asumió que si se fortalecía la coordinación entre los diferentes niveles de atención —comunitaria, primaria y servicios especializados—, las personas que requirieran apoyo médico o psicosocial avanzado podrían acceder a los servicios adecuados de manera oportuna y eficiente. Esto fue particularmente crítico para los supervivientes de VSBG, que requieren una atención integral y multisectorial.

Además, el proyecto se basó en la creencia de que el fortalecimiento de la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas (AAP) mejoraría la relevancia, calidad y capacidad de respuesta de las intervenciones. Al establecer mecanismos para el intercambio de información, el diálogo y la participación, el proyecto pretendía garantizar que los servicios estuvieran alineados con las necesidades y prioridades de los refugiados y las comunidades de acogida. Se esperaba que una mayor participación fomentara la apropiación, la confianza y la sostenibilidad de los resultados.

Bajo estos supuestos subyacía un reconocimiento más amplio de la VSBG tanto como un problema de salud pública como una violación de los derechos humanos. Por lo tanto, el proyecto integró enfoques de protección y salud, con el objetivo de abordar tanto las consecuencias inmediatas de la violencia como sus causas fundamentales.