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RESULTADOS
Esta sección presenta los hallazgos de la evaluación externa final del proyecto “Protecting the dignity of refugees in Uganda: responding to sexual and gender-based violence as a human rights violation and public health issue”. El análisis examina en qué medida la intervención logró su objetivo y resultados previstos en las tres áreas de implementación de Kampala, Kyaka II y Adjumani. Los hallazgos se organizan en torno a los criterios de evaluación de la OCDE-CAD y criterios humanitarios complementarios, a saber: relevancia, eficacia, eficiencia, impacto, sostenibilidad, conectividad, coordinación, cobertura, empoderamiento y participación, y cuestiones transversales. Se presta especial atención a los tres pilares temáticos centrales del proyecto: el acceso a servicios de salud esenciales, la salud mental y el apoyo psicosocial (MHPSS), y la prevención y respuesta a la violencia sexual y de género (SGBV).
Los resultados se basan en una revisión de la documentación del proyecto, el informe final del proyecto, el marco lógico, los conjuntos de datos de referencia (baseline) y de finalización (endline), los datos rutinarios de seguimiento de salud y del proyecto, y las perspectivas cualitativas obtenidas de las consultas con las partes interesadas. El análisis considera tanto el logro de los productos previstos como la contribución más amplia de la intervención a la mejora del acceso a los servicios, el fortalecimiento de los sistemas comunitarios, el mayor apoyo a los supervivientes y la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas. Dada la diversidad de los tres contextos de implementación, los hallazgos también examinan las diferencias entre el entorno de refugiados urbanos de Kampala y los contextos basados en asentamientos de Kyaka II y Adjumani, destacando cómo la intervención respondió a distintas realidades operativas, necesidades de la población y desafíos en la prestación de servicios.
La evaluación adoptó un enfoque de métodos mixtos que combinó evidencia cuantitativa y cualitativa para examinar tanto los logros medibles del proyecto como las experiencias y percepciones de las poblaciones objetivo y las partes interesadas. En consonancia con el marco de evaluación, el análisis se nutre de cuatro niveles principales de evidencia: datos de implementación y seguimiento del proyecto, hallazgos comparativos de referencia y de finalización, evidencia cualitativa de Entrevistas a Informantes Clave (KII) y Discusiones de Grupos Focales (FGD), y la interpretación del equipo de evaluación guiada por los criterios de evaluación de la OCDE-CAD y de acción humanitaria.
El primer nivel de evidencia consistió en la documentación del proyecto y los registros rutinarios de implementación, incluyendo el informe final del proyecto, informes de actividad, datos de seguimiento, registros del DHIS2, registros de formación, datos de derivación y documentación de rendición de cuentas. Estas fuentes proporcionaron evidencia sobre la medida en que se alcanzaron las actividades y los productos planificados, incluyendo la prestación de servicios de atención de salud, el despliegue de servicios de extensión, las intervenciones de prevención y respuesta a la SGBV, los servicios de apoyo psicosocial, las campañas de sensibilización y los mecanismos de rendición de cuentas. Esta evidencia fue particularmente importante para evaluar el desempeño operativo, la cobertura de la implementación y el progreso respecto a los indicadores del marco lógico y los resultados esperados (R1–R4).
El segundo nivel de evidencia se derivó del análisis comparativo de los hallazgos iniciales y finales, que sirvió como base cuantitativa principal para evaluar los cambios asociados con la intervención. El conjunto de datos de finalización (endline) se utilizó como base de evidencia a nivel de hogar para la evaluación debido a su adecuación metodológica, su amplia cobertura temática y su alineación directa con los indicadores del proyecto y las preguntas de evaluación. El análisis comparativo entre los hallazgos iniciales y finales permitió a la evaluación valorar tendencias y cambios en áreas como el acceso a los servicios de salud, el conocimiento de los derechos de salud sexual y reproductiva, las percepciones de la comunidad respecto a los servicios de SGBV, la participación en actividades de sensibilización y la utilización de los mecanismos de rendición de cuentas. Este enfoque también fortaleció la capacidad de la evaluación para valorar los resultados e impactos emergentes más allá del seguimiento rutinario de productos.
El tercer nivel de evidencia se generó a través de KII y FGD realizados con una amplia gama de partes interesadas, incluidos socios implementadores, representantes gubernamentales, trabajadores sanitarios, líderes comunitarios, Equipos de Salud de las Aldeas (VHT), estructuras de refugiados, mujeres, adolescentes y supervivientes que acceden a los servicios. Estas consultas proporcionaron una visión más profunda de las experiencias vividas por los beneficiarios y las realidades operativas de la implementación en Kampala, Kyaka II y Adjumani. La evidencia cualitativa ayudó a contextualizar los hallazgos cuantitativos al explorar las percepciones sobre la calidad del servicio, las barreras de acceso, la coordinación institucional, la apropiación comunitaria, la eficacia de los mecanismos de respuesta a la SGBV y la sostenibilidad percibida de las intervenciones del proyecto. Las KII y las FGD también aportaron pruebas importantes sobre las diferencias entre las zonas de implementación y los grupos de población.
El nivel final de evidencia implicó la interpretación y el juicio del equipo de evaluación. Los hallazgos de diferentes fuentes de datos fueron triangulados y analizados frente a la teoría del cambio del proyecto, el marco lógico y los criterios de evaluación para determinar no solo si se implementaron las actividades, sino también en qué medida contribuyeron a un cambio significativo dentro de las comunidades de refugiados y de acogida. Este enfoque analítico permitió que la evaluación fuera más allá del informe descriptivo y proporcionara una valoración más profunda de la relevancia, eficacia, eficiencia, impacto, sostenibilidad, coherencia y contribución global del proyecto al fortalecimiento de los sistemas de salud y la protección de la dignidad de los refugiados en Uganda.
Logro de los objetivos.
El proyecto contribuyó sustancialmente a la promoción del derecho a la salud y al derecho a vivir con dignidad entre las poblaciones de refugiados en Kampala, Kyaka II y Adjumani a través de un modelo de intervención integral que integró la atención primaria de salud, la salud sexual y reproductiva (SSR), la salud mental y el apoyo psicosocial (MHPSS), la prevención y respuesta a la violencia de género (GBV), la participación comunitaria y los mecanismos de rendición de cuentas. En lugar de abordar la atención de salud y la GBV como áreas temáticas aisladas, la intervención reconoció la fuerte interrelación entre las inequidades sanitarias, las vulnerabilidades relacionadas con el desplazamiento, la desigualdad de género, el malestar psicosocial y las barreras para acceder a la protección y la justicia. Este enfoque integrado permitió que el proyecto respondiera simultáneamente a las necesidades humanitarias inmediatas, al tiempo que fortalecía los sistemas a nivel comunitario, las rutas de derivación, la coordinación institucional y los enfoques de atención basados en derechos.
La evidencia de los informes de implementación indica que la intervención mejoró el acceso a servicios de salud esenciales, amplió la concienciación de la comunidad respecto a la salud y los derechos, fortaleció los sistemas de derivación y apoyo para supervivientes de violencia sexual y de género, y aumentó la disponibilidad de servicios de salud mental y apoyo psicosocial en los tres contextos operativos. La intervención también fortaleció la participación comunitaria y las estructuras de rendición de cuentas, permitiendo que las comunidades de refugiados desempeñaran un papel más activo en la identificación de necesidades, la configuración de intervenciones y la provisión de comentarios sobre los servicios prestados. Es de destacar que el proyecto abordó la GBV de forma innovadora a través de una vía secundaria de gestión de las consecuencias médicas de la violencia y el desplazamiento, así como de los factores estructurales y sociales que aumentan la vulnerabilidad, incluyendo el estigma, la falta de información, las rutas de derivación deficientes, el aislamiento social y los limitados mecanismos de protección a nivel comunitario.
A un nivel más amplio, el proyecto demostró alineación con los principios de protección humanitaria, los enfoques de derechos humanos y la agenda de localización al trabajar a través de los sistemas públicos existentes, las estructuras dirigidas por refugiados, las autoridades locales, los Equipos de Salud de las Aldeas (VHT), los comités comunitarios y los socios implementadores locales. Por lo tanto, la intervención contribuyó no solo a los resultados de la prestación de servicios, sino también al fortalecimiento de la apropiación local, la coordinación institucional y la resiliencia comunitaria. Cabe señalar que persistieron importantes desafíos estructurales, , como el desabastecimiento de medicamentos, el estigma persistente en torno a la salud mental y la GBV, las barreras de transporte y las limitaciones dentro del sistema de salud en general. Sin embargo, la implementación global avanzó significativamente en el acceso a servicios dignos, integrados y centrados en los supervivientes para las poblaciones de refugiados en las tres áreas de intervención.
El objetivo específico de mejorar el estado de salud y de salud sexual y reproductiva de las poblaciones de refugiados congoleños, sursudaneses, somalíes y de otros orígenes, mediante el abordaje de la violencia sexual y de género como una violación de los derechos humanos y un problema de salud pública, se logró en gran medida. En relación con el I.O.V.1.O.E, la intervención amplió con éxito el acceso a servicios de salud integrados con un fuerte enfoque en SSR, salud mental, apoyo psicosocial, prevención y respuesta a la GBV y sistemas de protección de base comunitaria. Mediante el uso combinado de servicios de salud fijos, equipos móviles de extensión, derivaciones a atención especializada, sensibilización comunitaria, intervenciones de apoyo psicosocial y asistencia legal y psicológica centrada en los supervivientes, el proyecto abordó barreras críticas que anteriormente habían limitado el acceso a una atención integral entre las comunidades de refugiados.
En relación con el I.O.V.2.O.E y I.O.V.3.O.E, La intervención también reforzó las capacidades del personal sanitario, los líderes comunitarios y las estructuras de la comunidad para identificar, prevenir, derivar y responder a los casos de VBG y otros problemas de protección. La difusión de protocolos de derivación, el fortalecimiento de los comités comunitarios, la creación de sistemas de rendición de cuentas y de retroalimentación, y el refuerzo de la coordinación entre los agentes de salud, protección y comunitarios contribuyeron a un marco de respuesta más estructurado e integral. Paralelamente, las actividades de sensibilización mejoraron el conocimiento de las comunidades de refugiados sobre los servicios disponibles, las rutas de derivación, los derechos, la igualdad de género y la prevención de la violencia, apoyando así un comportamiento de búsqueda de atención más temprano y una mayor utilización de los servicios.
Es importante destacar que el proyecto demostró capacidad de adaptación a las diferentes realidades de los contextos urbanos y de los asentamientos. En Kyaka II y Adjumani, las intervenciones se centraron en gran medida en mejorar el acceso a la atención sanitaria esencial, la prevención de enfermedades infecciosas, los servicios de extensión y los sistemas comunitarios en asentamientos geográficamente dispersos. En Kampala, la intervención respondió de forma creciente a la carga de enfermedades crónicas, el malestar psicosocial, las afecciones de salud mental y los casos complejos de VBG que afectan a las poblaciones de refugiados urbanos. Esta adaptación contextual aumentó la relevancia de la intervención y mejoró la capacidad de respuesta a las vulnerabilidades específicas en cada área operativa. Además, en consonancia con el I.O.V.4.O.E, la intervención reforzó los mecanismos de participación, rendición de cuentas y coordinación a través de comités comunitarios, plataformas de diálogo, sistemas de retroalimentación y estructuras de coordinación interinstitucional, contribuyendo a una asistencia humanitaria más transparente, participativa y centrada en la comunidad.
La intervención demostró una adaptación contextual en las tres áreas operativas, respondiendo a las distintas realidades sanitarias, de protección y psicosociales que afectan a las poblaciones de refugiados en Kampala, Kyaka II y Adjumani. En Kampala, el proyecto abordó de manera creciente los complejos retos a los que se enfrentan los refugiados urbanos, como el acceso fragmentado a la atención sanitaria, los elevados costes directos, las enfermedades crónicas, el malestar psicosocial, las afecciones de salud mental y los problemas de protección vinculados a la pobreza, el aislamiento social y las condiciones de vida inseguras. En Kyaka II, la intervención se centró más en mejorar el acceso a la atención sanitaria esencial, los servicios de salud materna e infantil, la prevención de enfermedades infecciosas y los sistemas de extensión comunitaria en un entorno de asentamiento geográficamente disperso donde la distancia y la limitada cobertura de los servicios seguían siendo barreras importantes. En Adjumani, el proyecto respondió a las vulnerabilidades asociadas a los contextos de asentamientos remotos, los riesgos recurrentes de brotes, el débil acceso a servicios especializados y las elevadas necesidades psicosociales de las poblaciones desplazadas, reforzando al mismo tiempo los mecanismos de sensibilización, derivación y protección a nivel comunitario. Este enfoque diferenciado mejoró significativamente la relevancia y adecuación de la intervención en las tres ubicaciones.
Uno de los principales puntos fuertes de la intervención fue su modelo de implementación por niveles, que vinculó las estructuras comunitarias, los servicios de extensión, los centros sanitarios, los sistemas de derivación, los servicios psicosociales y los mecanismos de coordinación institucional. Esto creó múltiples puntos de entrada a través de los cuales los refugiados podían acceder al apoyo, al tiempo que se reforzaba la prevención, la sensibilización, la identificación temprana, las derivaciones y la continuidad de la atención. La intervención también demostró una sólida alineación con los sistemas nacionales y los mecanismos de coordinación humanitaria, reforzando la sostenibilidad y la apropiación local.
Otro de los principales puntos fuertes de la intervención fue su capacidad para combinar una visión estratégica unificada con enfoques de ejecución flexibles y sensibles al contexto en diversos entornos humanitarios. Aunque el proyecto mantuvo un enfoque constante en la atención sanitaria integrada, la SSR, la salud mental, la prevención y respuesta a la VBG, la rendición de cuentas y la participación comunitaria, el énfasis operativo evolucionó según las realidades de cada lugar. Las intervenciones en los asentamientos de Kyaka II y Adjumani se basaron en gran medida en sistemas móviles de extensión, estructuras comunitarias, actividades de sensibilización y coordinación de derivaciones para abordar las barreras vinculadas a la geografía, las infraestructuras y la limitada disponibilidad de servicios. Por el contrario, las intervenciones en Kampala se centraron cada vez más en navegar por los fragmentados sistemas urbanos, reforzar las derivaciones, abordar las afecciones crónicas y de salud mental, y responder a vulnerabilidades sociales y de protección más complejas que afectan a los refugiados urbanos. Esta adaptabilidad mejoró la eficacia global del proyecto y reforzó su alineación con los principios de la programación humanitaria basada en los derechos, centrada en los supervivientes y orientada a la comunidad.
El proyecto se distinguió además por su énfasis en la participación y la rendición de cuentas. Las comunidades de refugiados no fueron tratadas meramente como beneficiarias, sino de forma creciente como participantes activos a través de comités comunitarios, sesiones de diálogo, estructuras de seguimiento, redes de VHT y mecanismos de rendición de cuentas. Este enfoque participativo reforzó la confianza, la aceptación de la comunidad y la capacidad de respuesta a las necesidades emergentes, contribuyendo al mismo tiempo a una mayor transparencia e inclusión.
A pesar de los puntos fuertes mencionados, las persistentes limitaciones sistémicas continuaron afectando al acceso de los refugiados a los servicios sanitarios y de protección, incluyendo la escasez de suministros, la alta demanda de servicios, las vulnerabilidades económicas, el estigma y las debilidades dentro de los sistemas de derivación más amplios. No obstante, las pruebas disponibles indican que la intervención contribuyó significativamente a mejorar el acceso a una atención sanitaria integrada y fortalecer los mecanismos de protección y apoyo para las poblaciones de refugiados en las tres ubicaciones del proyecto.
En las tres áreas operativas, la intervención generó bases importantes para mejoras a largo plazo en el acceso a la salud, la prevención y respuesta a la VBG, el apoyo a la salud mental y la resiliencia comunitaria. Aunque las limitaciones estructurales dentro del entorno humanitario y de salud pública siguen siendo significativas, el proyecto estableció sistemas comunitarios e institucionales más sólidos que pueden sustentar respuestas más coordinadas, inclusivas y basadas en los derechos para las poblaciones de refugiados en Uganda. En general, el proyecto logró relevancia y coherencia estratégica al integrar la prestación de servicios sanitarios, la protección, el apoyo psicosocial, la participación comunitaria, la rendición de cuentas y el fortalecimiento institucional en un marco único y cohesivo. La intervención fue más allá de un enfoque estrecho de prestación de servicios para abordar los factores interconectados de vulnerabilidad que afectan a las poblaciones de refugiados, en particular a las mujeres, los niños, los adolescentes y los supervivientes de la violencia sexual y de género.
Logro de lo previsto resultados y logros
Logro 1: Aumento de la cobertura, la accesibilidad y la calidad de la atención sanitaria esencial entre la población refugiada en Kampala, Kyaka II y Adjumani, con especial atención a la salud mental y a la salud sexual y reproductiva, garantizando una atención segura y adecuada para los supervivientes de la violencia sexual y de género.
En general, el Logro 1 se alcanzó en un grado elevado en las tres zonas de intervención. La intervención amplió significativamente el acceso a la atención sanitaria esencial, a los servicios de salud sexual y reproductiva, a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial, a la atención de derivación y a los servicios de extensión comunitaria para las poblaciones refugiadas en Kampala, Kyaka II y Adjumani. La mayoría de los indicadores correspondientes a este logro alcanzaron o superaron sustancialmente sus objetivos previstos, lo que demuestra un sólido rendimiento en la ejecución y la capacidad de la intervención para responder a diversas necesidades humanitarias y de salud pública, tanto en entornos urbanos como de asentamientos.
La consecución del Logro 1 se impulsó mediante una combinación de apoyo sanitario en los centros, suministro de medicamentos y material médico, despliegue de equipos móviles integrales de extensión, sistemas de coordinación de derivaciones, intervenciones de salud mental y apoyo psicosocial, formación del personal sanitario y refuerzo de los mecanismos de derivación y coordinación. La intervención también demostró una adaptación contextual en todas las áreas operativas. En Kyaka II y Adjumani, las intervenciones se centraron en gran medida en mejorar el acceso a la atención sanitaria esencial, la prevención de enfermedades infecciosas, los servicios de salud materna e infantil y los sistemas de extensión basados en los asentamientos. En Kampala, la intervención respondió cada vez más a la creciente carga de enfermedades crónicas, la angustia psicosocial, los trastornos de salud mental, las afecciones ortopédicas y las complejas necesidades de derivación que afectan a las poblaciones de refugiados urbanos.
Actividad 1.1. Suministro de medicamentos esenciales y suministros médicos adaptados a las necesidades de la población refugiada, principalmente para la reducción de la mortalidad materna e infantil y la atención clínica para la SSR y la violencia sexual.
Esta actividad contribuyó significativamente a mejorar la accesibilidad, la cobertura y la calidad de los servicios sanitarios entre las poblaciones refugiadas mediante el refuerzo de la capacidad de los centros de salud y la reducción del desabastecimiento de medicamentos en las tres ubicaciones operativas.
La intervención comenzó con evaluaciones conjuntas realizadas junto con la Autoridad de la Ciudad Capital de Kampala (KCCA) y las Oficinas de Salud de los Distritos de Kyegegwa y Adjumani para identificar las enfermedades más prevalentes, las brechas sanitarias prioritarias y los desabastecimientos recurrentes de medicamentos que afectaban a los centros de salud que atienden a refugiados. Las evaluaciones incorporaron un enfoque sensible al género y centrado en el superviviente, con especial atención a la salud materna, la SSR, la salud mental y la atención a los supervivientes de la violencia sexual y de género. Los procesos de adquisición se llevaron a cabo mediante procedimientos competitivos de selección de proveedores de acuerdo con las directrices de contratación. Los medicamentos y suministros médicos se adquirieron a través de proveedores autorizados, entre ellos Henber Pharmacy, Tavos, Ronjo Diagnostics LTD, Pharmacy Company Limited y Abacus Pharma Africa LTD. Los sistemas de distribución se ajustaron a las directrices de la OPM, OCHA y el UNFPA, mientras que los sistemas de gestión de existencias y rendición de cuentas se reforzaron en los centros de salud apoyados.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.1.
Objetivo 1: Al menos 10.600 refugiados (6.500 en Kyaka II, 3.000 en Kampala y 1.100 en Adjumani) reciben atención médica y medicamentos en los centros de salud.
Logro: Un total de 23.596 refugiados recibieron atención médica y medicamentos a través de los centros de salud apoyados, incluidos 8.505 refugiados en Kyaka II, 3.219 en Kampala y 11.872 en Adjumani.
La intervención superó sustancialmente su objetivo original de cobertura sanitaria. En Kyaka II y Adjumani, los medicamentos apoyaron principalmente el tratamiento de la malaria, la neumonía, la diarrea, las afecciones de salud materna e infantil y los brotes de enfermedades infecciosas, al tiempo que reforzaron los servicios de SSR y los relacionados con el VIH. En Kampala, la adquisición de medicamentos respondió cada vez más a las enfermedades crónicas, las afecciones ortopédicas y las necesidades de atención sanitaria relacionadas con la salud mental entre las poblaciones de refugiados urbanos.
La actividad también reforzó las capacidades de preparación y respuesta ante amenazas para la salud pública, incluidos los brotes de ébola, Mpox y fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, mediante el suministro de materiales de saneamiento, suministros de prevención de infecciones y productos de diagnóstico.
La intervención contribuyó a reducir las barreras de acceso a la sanidad asociadas al desabastecimiento de medicamentos, especialmente entre las poblaciones vulnerables, como las mujeres, los niños menores de cinco años, los supervivientes de violencia de género y las personas que requieren apoyo para cuidados crónicos.
Cambios en la línea de base y en la línea final

Las encuestas a los hogares
captaron cambios tangibles en los patrones de búsqueda de atención
sanitaria y en la percepción de la disponibilidad de medicamentos entre
la línea de base (n=815: Kyaka II 310, Kampala 253, Adjumani 252) y la
línea final (n=796: Kyaka II 327, Kampala 271, Adjumani 198). Los gastos
directos declarados en atención sanitaria en los últimos 12 meses
disminuyeron sustancialmente en dos de los tres centros —del 56,2 % al
38,2 % en Kyaka II y del 83,5 % al 66,0 % en Adjumani—, lo que concuerda
con la contribución del proyecto a la reducción de los
desabastecimientos en los centros apoyados. En Kampala, sin embargo, la
proporción que declara gastos sanitarios aumentó del 53,8 % al 73,6 %,
lo que refleja la orientación más privatizada, orientada a los cuidados
crónicos, de las necesidades sanitarias de los refugiados urbanos, hacia
la que se redirigió cada vez más la contratación del proyecto. La
proporción de encuestados que realmente recibió tratamiento cuando buscó
atención en un Centro de Salud del Gobierno o a través de un VHT aumentó
en Kyaka II (94,4 %→98,9 %) y especialmente en Kampala (87,3 %→100,0 %),
lo que indica una mejora en la disponibilidad inmediata de medicamentos
y suministros en los puntos de entrada apoyados. La percepción de la
disponibilidad de medicamentos (escala de 5 puntos) se mantuvo estable
en términos generales en Kyaka II (3,10→3,14), pero disminuyó en Kampala
(3,65→2,80) y Adjumani (3,22→2,94), lo que refleja la creciente demanda
y las carencias restantes a pesar de las aportaciones del proyecto. La
proporción de personas que acudieron primero a un Centro de Salud del
Gobierno cuando estaban enfermas disminuyó en los tres emplazamientos
—sobre todo en Kyaka II (80,4 %→48,2 %)— con el correspondiente aumento
del uso del primer contacto con los VHT (Kyaka II 9,0 %→36,1 %; Adjumani
3,9 %→12,8 %), lo que indica una exitosa transferencia de tareas hacia
los puntos de servicio comunitarios reforzados por el proyecto.
Perspectivas de las KII/FGD
Alivio de la escasez inmediata de suministros La
evidencia cualitativa corrobora sólidamente el hallazgo cuantitativo de
que el proyecto mitigó con éxito los gastos sanitarios directos,
específicamente en los entornos de los asentamientos. Tanto los
proveedores de atención sanitaria como los miembros de la comunidad
indicaron que, antes de las reservas de suministro de la intervención ,
los frecuentes desabastecimientos obligaban a los refugiados a comprar
de forma independiente los medicamentos esenciales. Sin embargo, el
suministro directo de productos básicos por parte de los socios
ejecutores (AHA y EMESCO) estableció redes de seguridad vitales. Como
observó una enfermera psiquiátrica: "Estos medicamentos, al igual
que cosas como la PrEP... son necesarios para gestionar los casos. Y una
vez que te quedas sin existencias... esto afecta al caso" (KII,
Enfermera Psiquiátrica, AHA). Al cubrir estas carencias, el
proyecto
preservó el acceso a la sanidad
de los más vulnerables.

Disparidades urbanas
frente a los asentamientos en la búsqueda de atención. Por el
contrario, en Kampala se produjo un aumento del gasto directo de
bolsillo, una realidad que las ideas cualitativas atribuyen al carácter
complejo y de cuidados crónicos de las demandas sanitarias urbanas,
frente al enfoque de atención primaria de los asentamientos. Los
pacientes urbanos presentaban con frecuencia enfermedades no
transmisibles que requerían medicamentos especializados y costosos que
el suministro de medicamentos esenciales del proyecto no siempre podía
cubrir. Un encuestado urbano destacó la frustración de recibir
analgésicos genéricos para dolencias específicas: "Quizás tienes
dolor de cabeza. Te dan algo que puede ayudar con eso, pero no te dan el
medicamento específico que tienes que tomar" (FGD, Hombres,
Kampala). Del mismo modo, un comandante del asentamiento verificó
esta limitación, señalando que el proyecto proporcionó "medicamentos
esenciales... pero ¿qué pasa con otros medicamentos para enfermedades
complicadas?" (KII, Comandante del Asentamiento, OPM,
Adjumani). En consecuencia, la capacidad de los VHT como equipos de
primera respuesta absorbió eficazmente las necesidades rutinarias de
atención primaria dentro de las comunidades, pero los refugiados urbanos
que requerían una gestión de morbilidades avanzadas siguieron
enfrentándose a considerables cargas financieras.
Actividad 1.2. Prestación de pruebas médicas seguras en hospitales nacionales de Kampala para refugiados derivados de los asentamientos de Kyaka II, Kampala y Adjumani
Esta actividad fortaleció el acceso a servicios de diagnóstico especializados y a la atención sanitaria de derivación para los refugiados que requerían investigaciones médicas avanzadas y tratamientos que superan la capacidad de las instalaciones sanitarias de los asentamientos y de los niveles inferiores.
La intervención estableció sistemas estructurados de coordinación de derivaciones que incluían la selección para derivación, la programación de citas, el apoyo al transporte, el alojamiento a través de albergues médicos, la coordinación del seguimiento y la vinculación con hospitales nacionales de referencia e instalaciones de diagnóstico especializadas en Kampala. Los casos de urgencia y de salud mental se priorizaron a través de sistemas de derivación rápida, mientras que las derivaciones electivas se gestionaron a través de mecanismos de coordinación programados en los que participaron los socios de los asentamientos y los coordinadores de derivaciones. La intervención también apoyó el transporte, el alojamiento y la continuidad de los cuidados para los pacientes que requerían un seguimiento prolongado y servicios de revisión especializada. Los sistemas de derivación se fortalecieron mediante la coordinación entre AHA, los socios de los asentamientos, los hospitales de referencia, AIRD y laboratorios especializados.
Indicador vinculado: I.O.V.2.R.1.
Meta: Al menos 1.500 refugiados derivados para la realización de pruebas médicas, análisis y diagnósticos seguros en hospitales nacionales de referencia en Kampala.
Logro: Un total de 1.780 refugiados recibieron apoyo para derivaciones de pruebas médicas especializadas y diagnóstico, de los cuales aproximadamente el 59 % eran mujeres y niños menores de cinco años.
El proyecto superó la meta de derivaciones prevista y reforzó significativamente el acceso a la atención sanitaria especializada para los refugiados en toda Uganda. Aunque las derivaciones procedían originalmente de Kyaka II, Kampala y Adjumani, la intervención también apoyó a refugiados de otros asentamientos, incluidos Rwamwanja, Palorinya, Kyangwali y Nakivale. La mayor proporción de casos derivados correspondió a afecciones relacionadas con el cáncer (468 casos), trastornos musculoesqueléticos (393 casos), afecciones cardiovasculares (203 casos), trastornos neurológicos (142 casos), afecciones nefrológicas y urológicas (104 casos) y afecciones gastrointestinales (99 casos). Estos hallazgos pusieron de relieve la creciente carga de enfermedades crónicas, afecciones médicas complejas y necesidades de atención sanitaria especializada entre la población refugiada.
Las variaciones geográficas fueron evidentes en las distintas zonas operativas. En los contextos de los asentamientos, como Kyaka II y Adjumani, las derivaciones se vincularon frecuentemente con la limitada disponibilidad de especialistas y las deficiencias en la capacidad diagnóstica de los centros de salud locales. En Kampala, los sistemas de derivación respondieron cada vez más a las complejas necesidades sanitarias de los refugiados urbanos, incluidas las enfermedades crónicas, las lesiones ortopédicas, las afecciones de salud mental y los requisitos de diagnóstico avanzado. La actividad también contribuyó a mejorar la eficiencia dentro del sistema de derivación mediante el fortalecimiento de los mecanismos de verificación, el mayor uso de centros de nivel inferior cuando resultaba apropiado y la introducción de enfoques de derivación inversa que implicaban el desplazamiento de especialistas a los asentamientos.
Cambios en la línea de base y la línea final
Los datos de la línea final muestran un progreso cuantificable en el acceso a los clínicos, particularmente en Adjumani, donde la proporción de encuestados que declararon dificultades para acceder a un médico o a un profesional clínico en los últimos 12 meses descendió del 42,7 % al 30,9 %. En Kyaka II y Kampala, el indicador se mantuvo esencialmente estancado (34,3 % → 39,3 % y 42,3 % → 44,7 % respectivamente), lo que resulta coherente con las brechas persistentes de especialistas que la vía de derivación está diseñada para abordar, más que para eliminar a nivel local. Las calificaciones medias de los servicios de hospitalización, el triaje y los servicios de ambulancia se recogieron en escalas Likert en ambas rondas, pero el cambio más procesable es el fuerte respaldo final al apoyo de tipo derivación: cuando se combina con los datos de seguimiento del proyecto sobre 1.780 derivaciones especializadas (meta 1.500), la evidencia de la encuesta apoya la conclusión de que el apoyo a la derivación compensó parcialmente la escasez no resuelta de especialistas en el nivel de atención primaria, especialmente en Adjumani.
Perspectivas de KII/FGD
Cerrar las brechas de diagnóstico a través de la coordinación El establecimiento de un mecanismo de derivación estructurado abordó un vacío crítico en la infraestructura sanitaria para refugiados. Las partes interesadas señalaron que, antes de la intervención, los refugiados que requerían diagnósticos avanzados, cirugías o atención oncológica se enfrentaban a inmensas barreras logísticas y financieras. La facilitación por parte del proyecto de transporte seguro, alojamiento y citas para procedimientos en instalaciones nacionales contribuyó directamente a la superación de las metas de derivación. Un albergue médico gestionado por AHA fue citado frecuentemente como un punto intermedio crucial para los refugiados rurales que realizaban tratamientos en Kampala. Un miembro de la comunidad recordó: «Estuvieron en Kampala durante cuatro meses. AHA los cuidó y estuvieron en el Hospital Mulago" (FGD, Mujeres sobrevivientes, Kyaka II).
Desafíos persistentes en los sistemas y la navegación urbana: A pesar de las marcadas mejoras, los relatos cualitativos revelan que el seguimiento y el cierre del ciclo de derivación siguen siendo obstáculos significativos. La documentación incompleta y la rotación de personal en los hospitales receptores interrumpieron con frecuencia la cascada de retroalimentación necesaria para una gestión integral de los casos. Además, las recientes limitaciones de financiación han amenazado la sostenibilidad de la coordinación de derivaciones urbanas, dejando a los trabajadores sanitarios locales en una situación difícil. Un oficial clínico lamentó la ruptura de la vía, afirmando: «En este momento, la vía de derivación es un problema bastante grande... no tenemos un sistema de apoyo que nos ayude" (KII, Oficial Clínico, MTI, Kyaka II). Por lo tanto, si bien la intervención sorteó eficazmente el déficit de especialistas locales momentáneamente, la sostenibilidad a largo plazo exige una integración institucional más profunda.
Actividad 1.3. Formación del personal sanitario en la prevención de enfermedades transmisibles y en atención materno-infantil y salud sexual y reproductiva (SSR), garantizando una atención segura y adecuada a los sobrevivientes de violencia sexual y de género (incluida la salud mental)
Esta actividad tenía como objetivo fortalecer la capacidad técnica de los trabajadores sanitarios para prestar servicios de salud de calidad, sensibles al género, basados en derechos y culturalmente apropiados para las poblaciones de refugiados en las tres áreas operativas.
Las actividades de formación se dirigieron a trabajadores sanitarios de centros de salud públicos, centros privados que atienden a refugiados, centros de derivación y sistemas de salud comunitaria. Las capacitaciones abordaron la salud materna e infantil, la prevención de enfermedades infecciosas, la gestión de la salud mental, los servicios de SSR, la gestión de casos de violencia de género (VG), la atención prenatal y postnatal, el cribado de cáncer de mama y de cuello uterino, la respuesta centrada en los sobrevivientes y los sistemas de coordinación de derivaciones.
Se utilizaron metodologías participativas que incluyeron simulacros, estudios de casos, debates, trabajos en grupo, juegos de rol y demostraciones prácticas para reforzar tanto las competencias técnicas como las habilidades clínicas aplicadas.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.1.
Meta 1: El 75 % de 60 profesionales sanitarios participan en cursos de formación especializados y aplican los conocimientos adquiridos.
Logro: Un total de 241 profesionales sanitarios participaron en actividades de formación especializada, y las evaluaciones posteriores a la formación demostraron una mejora significativa de los conocimientos y competencias técnicas. (el promedio de la puntuación en el post-test aumentó en todos los casos)
La intervención superó sustancialmente su objetivo original de formación del personal sanitario. La cobertura de la formación se amplió mucho más allá de las proyecciones iniciales debido a la alta demanda y a las brechas de capacidad identificadas en los centros de salud que atienden a poblaciones refugiadas.
En Kampala, las formaciones se centraron intensamente en los retos sanitarios de los refugiados urbanos, incluyendo la atención prenatal y postnatal, la planificación familiar, el cribado de cáncer, la gestión de casos de Violencia de Género (VG) y los enfoques de atención centrados en el superviviente. En Kyaka II, el enfoque estuvo más vinculado a la prevención de enfermedades infecciosas, la salud materno-infantil y los retos sanitarios específicos de los asentamientos. En Adjumani, las formaciones hicieron hincapié en la preparación ante epidemias, la prevención y el control de infecciones, el cribado de salud mental y el manejo clínico de casos de VG, incluida la coordinación con la policía y los agentes de protección.
Las evaluaciones previas y posteriores a la formación demostraron de forma coherente mejoras sólidas en los conocimientos técnicos en todos los temas de formación y áreas operativas. Las formaciones también reforzaron la coordinación entre los proveedores de atención sanitaria, los agentes de protección, la policía, los sistemas de derivación y las estructuras comunitarias.
A pesar de estos logros, la alta rotación de personal en los centros sanitarios siguió siendo un reto significativo que afectó a la continuidad de la capacidad institucional. Los participantes también identificaron la necesidad de una formación de actualización continua, mentoría y una mayor disponibilidad de herramientas clínicas, materiales de derivación y suministros médicos.
Cambios entre la Línea de Base y el Final del Proyecto
Las percepciones a nivel comunitario sobre el comportamiento de los proveedores —un indicador indirecto de las dimensiones de calidad a las que se dirigía el paquete de formación— mostraron una evolución mixta pero generalmente positiva. La frecuencia con la que se informó de que los proveedores preguntaban por las opiniones o creencias de los pacientes sobre su atención mejoró en Kyaka II (media de 2,84→3,28 en una escala de 5 puntos) y Kampala (3,27→3,48), mientras que se mantuvo estable en Adjumani (3,22→3,19). El uso de intérpretes para comprender las necesidades sanitarias de los pacientes mejoró en Kampala (85,5%→94,0%) pero disminuyó en Kyaka II (76,8%→54,1%) y Adjumani (91,5%→85,6%), lo que señala brechas en la mediación lingüística que persisten a pesar de la formación. Las calificaciones en la escala de Likert sobre el asesoramiento, la planificación familiar, los servicios maternos y los servicios de los Equipos de Salud de las Aldeas (VHT) fueron generalmente superiores a 3,5/5 al final del proyecto en Kampala y Adjumani, siendo en Kyaka II algo más bajas, lo cual es coherente con el énfasis de la formación (gestión de VG urbana/cribado de cáncer en Kampala; preparación ante epidemias y manejo clínico de la VG en Adjumani) y subraya la exposición continua del personal recién desplegado en Kyaka II a los descensos en la calidad relacionados con la rotación de personal.

Perspectivas de KII/FGD
Mejora de la Confianza y Competencia Clínica Los datos cualitativos coinciden con las mejoras de conocimientos reportadas tras las iniciativas de formación especializada. El personal sanitario y los socios implementadores destacaron que el fortalecimiento de capacidades permitió al personal gestionar con confianza asuntos sensibles, particularmente las respuestas clínicas a la VG. Antes de la intervención, muchos centros carecían del personal especializado necesario para realizar exámenes forenses o administrar atención inmediata tras una violación. Tras la formación, el número de profesionales capacitados para responder aumentó notablemente. Una persona focal de VG recordó: «Antes, teníamos unos seis trabajadores sanitarios que eran competentes... pero tras la formación del año pasado, nuestro número ascendió a unos 12" (KII, Oficial de VG MTI, Kyaka II).
Barreras Persistentes en Comunicación y Sistemas Aunque las competencias clínicas mejoraron, los hallazgos mixtos de la encuesta sobre el comportamiento de los proveedores se reflejan en los relatos de las transcripciones. La aplicación de la atención centrada en el superviviente sigue viéndose parcialmente obstaculizada por déficits sistémicos, principalmente la rotación de personal y las barreras lingüísticas. Los encuestados subrayaron que una atención de calidad depende de una comunicación clara; sin embargo, muchos centros aún luchan contra la escasez de intérpretes, lo que da lugar a experiencias deficientes para los pacientes. «Necesitamos más intérpretes... tenemos escasez de ellos,» admitió un enfermero psiquiátrico (KII, Enfermero Psiquiátrico, AHA). Del mismo modo, el elevado agotamiento entre el limitado personal restante provocó en ocasiones encuentros adversos con los pacientes, lo que indica que, si bien la formación es eficaz, frecuentemente se ve contrarrestada por la presión sobre los recursos y las desconexiones lingüísticas.
Actividad 1.4. Difusión del protocolo sanitario y de los procedimientos operativos estándar entre el personal sanitario desde la perspectiva de la integración de los componentes de aceptabilidad, género y derechos humanos en la práctica clínica
Esta actividad reforzó la comprensión e implementación de los procedimientos operativos estándar (SOP) de derivación y los mecanismos de coordinación entre los agentes de salud, protección y derivación en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
La intervención respondió a la creciente presión sobre los sistemas de derivación causada por derivaciones inapropiadas, una comprensión limitada de los criterios de derivación, una coordinación débil y una demanda creciente de servicios especializados. Se llevaron a cabo reuniones participativas de difusión y coordinación en las que participaron trabajadores sanitarios, autoridades de distrito, ACNUR, OPM, hospitales de referencia y socios implementadores.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.1.
Objetivo: Difusión de un protocolo de actuación entre el personal sanitario.
Logro: Se difundió y puso en funcionamiento un protocolo de derivación y los procedimientos operativos estándar asociados entre las partes interesadas del sector sanitario en las tres áreas operativas.
Un total de 42 partes interesadas participaron en las sesiones de difusión en Kampala, 44 en Kyaka II y 20 en Adjumani. La actividad reforzó el entendimiento compartido respecto a los criterios de derivación, los requisitos de documentación, las responsabilidades de coordinación y las rutas de derivación centradas en el superviviente.
La intervención también facilitó la identificación de cuellos de botella clave en las derivaciones, incluyendo la escasez de especialistas, las barreras de transporte, las limitaciones de suministro y las debilidades en los sistemas de información sanitaria. Las discusiones generaron recomendaciones para fortalecer la coordinación de las derivaciones, mejorar los procesos de priorización y reforzar los sistemas de seguimiento.
La actividad contribuyó a mejorar la coordinación, la estandarización, la rendición de cuentas y la eficiencia dentro de los sistemas de derivación de refugiados, al tiempo que reforzó los principios de dignidad, sensibilidad de género, derechos humanos y acceso equitativo a la atención sanitaria.
Cambios entre la Línea de Base y el Final del Proyecto
El conocimiento de las prácticas de coordinación relacionadas con el protocolo se utilizó como un indicador indirecto a nivel comunitario para la difusión de los SOP. El compromiso reportado de las agencias con el liderazgo comunitario sobre la adecuación cultural de los servicios mejoró notablemente en Kampala (73,8%→89,8%) pero disminuyó en Kyaka II (77,0%→53,1%) y Adjumani (87,4%→72,0%), lo que sugiere que la difusión del protocolo se tradujo de forma más visible en las estructuras de coordinación urbanas que en la práctica rutinaria a nivel de los asentamientos. La asistencia reportada a las reuniones posteriores a la distribución sobre los medicamentos suministrados a la comunidad disminuyó en todos los sitios (Kyaka II 56,2%→44,6%; Kampala 57,8%→22,7%; Adjumani 67,5%→63,5%), lo que indica que, aunque el SOP de derivación se puso en funcionamiento entre 106 partes interesadas en los tres sitios, los circuitos de retroalimentación comunitaria sobre las cadenas de suministro se debilitaron, una brecha que la evaluación señala para el plan de sostenibilidad.
Perspectivas de KII/FGD
Sinergia Interagencial Fortalecida La difusión de los procedimientos operativos estándar (SOP) fomentó con éxito una mejor coherencia entre las partes interesadas. Las KII en todos los sitios confirmaron que basar los servicios sanitarios, legales y psicosociales en protocolos integrados mejoró fundamentalmente la prestación de servicios. Los socios implementadores indicaron que las reuniones de coordinación formalizadas eliminaron los compartimentos estancos anteriores, facilitando derivaciones intraagenciales más fluidas. Al alinearse con protocolos centrados en el superviviente, las organizaciones locales establecieron una cadena de custodia más clara para los casos de VG. «Al final de todo, somos capaces de recopilar la información y también de difundirla... de modo que si tal vez hubo una queja a su organización, allí mismo recibe la pregunta" (KII, Oficial de VG MTI, Kyaka II).
Traducir la política en práctica comunitaria Sin embargo, a pesar del auge de la coordinación institucional, la traducción de estos PNT en conocimientos básicos tangibles encontró obstáculos. La comprensión a nivel comunitario de las rutas de derivación, particularmente en lo que respecta a las cadenas de suministro médico, pareció disminuir, lo que validó el descenso registrado en la encuesta sobre la rendición de cuentas post-distribución. Los líderes locales señalaron que, si bien los protocolos de nivel superior eran sólidos, ocasionalmente faltaban mecanismos de retroalimentación descendente que exigieran a los miembros de la comunidad comprender estos PNT. Un responsable de salud pública subrayó la necesidad de contextualizar la difusión de los protocolos: «Usted tiene que colaborar con su socio, con el IP... y luego, dado que ahora somos socios operativos, tiene que coordinarse con el IP principal en salud" (KII, Responsable de Salud Pública, EMESCO, Adjumani). En última instancia, aunque la armonización institucional tuvo éxito, una integración comunitaria más profunda de estos protocolos sigue siendo un requisito continuo.
Actividad 1.5. Coordinación de equipos móviles de salud para acercar los servicios de salud y salud mental a la población refugiada en los asentamientos de Kampala, Kyaka II y Adjumani
Esta actividad se convirtió en uno de los mecanismos de prestación de servicios más importantes del Resultado 1, ampliando significativamente el acceso a la atención médica entre las poblaciones de refugiados geográficamente aisladas, desatendidas y altamente vulnerables.
Los equipos móviles de extensión operaron mediante una estrecha coordinación con las autoridades del distrito, los centros de salud, los líderes comunitarios, los VHT, las estructuras de refugiados y las organizaciones asociadas. Los equipos abordaron las principales barreras relacionadas con la distancia, los costes de transporte, el hacinamiento en las instalaciones, el cierre de centros de salud, las barreras lingüísticas y la limitación de los servicios especializados.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.1.
Objetivo 2: 19.200 personas atendidas por 240 equipos móviles de salud desplegados.
Logro: Un total de 24.115 personas fueron alcanzadas a través de 243 equipos móviles de salud integrados desplegados en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
La intervención superó tanto los objetivos de alcance como los de cobertura. En Kampala, 83 equipos móviles de extensión llegaron a 7.615 personas. En Kyaka II, 80 equipos de extensión llegaron a 7.992 personas, mientras que en Adjumani, 80 equipos de extensión llegaron a 8.508 personas.
Los servicios prestados incluyeron servicios de salud sexual y reproductiva (SSR), atención prenatal, inmunización, detección de ITS, pruebas de VIH, pruebas de malaria, planificación familiar, cribado nutricional, educación sanitaria, prevención de enfermedades, asesoramiento, gestión de enfermedades crónicas y derivaciones para servicios especializados.
Las distinciones geográficas condicionaron fuertemente las prioridades de implementación. En Kyaka II y Adjumani, las actividades de extensión abordaron principalmente la prevención de enfermedades infecciosas, la salud materno-infantil, la inmunización y las barreras de acceso al asentamiento. En Kampala, los equipos móviles respondieron cada vez más a los sistemas fragmentados de acceso a la salud urbana, las enfermedades crónicas y las crecientes necesidades psicosociales y de salud mental.
Las actividades de extensión también reforzaron la participación comunitaria, la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la identificación temprana de casos, al tiempo que reforzaron las rutas de derivación y los vínculos entre las comunidades y los sistemas de salud.
Cambios en la Línea de Base/Línea Final
Los indicadores del nivel de exposición al alcance comunitario mejoraron en Adjumani —la educación de los VHT/trabajadores sanitarios sobre la prevención de la diarrea aumentó del 74,3 % al 88,3 %, y las valoraciones de las clínicas de extensión mejoraron de 3,08 a 3,43—, lo que confirma la fuerte tracción a nivel de asentamiento de los 80 equipos móviles desplegados allí. En Kyaka II, la valoración principal de la extensión también mejoró (2,96→3,17), aunque la sensibilización sobre la prevención de la malaria reportada por los hogares cayó (76,0 %→57,8 %), lo que refleja la geografía dispersa del asentamiento y el cambio en las prioridades de extensión durante las respuestas a brotes. Kampala mostró una disminución en la valoración de la extensión a nivel de hogar (3,67→2,85) a pesar de que la cobertura absoluta (7.615 personas alcanzadas) fue sólida: esto es coherente con un entorno operativo urbano más fragmentado, donde los equipos móviles llegan a personas que tienen menos probabilidades de reconocer la extensión como un servicio estructurado. En los tres emplazamientos, las 24.115 personas alcanzadas por 243 equipos móviles superaron claramente el objetivo de 19.200/240.
Perspectivas de KII/FGD
Descentralización de la atención en las geografías de los asentamientos Los equipos móviles de salud fueron identificados mayoritariamente como un éxito transformador, especialmente en asentamientos geográficamente extensos como Adjumani y Kyaka II. Al desplegar apoyo médico y psicosocial directamente en comunidades distantes, el proyecto eludió barreras estructurales importantes, incluidos los costes de transporte y la inmovilidad física. Las transcripciones revelan que los miembros de la comunidad valoraron mucho estas actividades de extensión, tratándolas con frecuencia como centros de salud independientes. «Cuando vamos, esas comunidades lo toman como un centro de salud. Así que la afluencia es enorme" (KII, Responsable de Salud Pública, EMESCO, Adjumani). Estas brigadas aliviaron simultáneamente la carga de los centros de salud primaria, mejorando los tiempos de espera y suavizando la congestión del sistema sanitario.
Afrontar los retos de la fragmentación urbana. Por el contrario, el despliegue de equipos móviles en Kampala arrojó un alto alcance numérico pero diluyó el reconocimiento a nivel comunitario, en consonancia con el descenso de las valoraciones de la extensión para el sitio urbano en la encuesta. La naturaleza dispersa de los refugiados urbanos complica la visibilidad de las intervenciones estructuradas. Sin embargo, los equipos cumplieron funcionalmente su propósito al identificar a personas incapaces de navegar por el sistema nacional de salud. Los trabajadores sanitarios señalaron que, aunque la extensión urbana supone un reto logístico, sigue siendo vital para captar a subgrupos vulnerables que no acceden a la atención formal en instalaciones. «Tenemos grupos en los que sabemos que tal vez en Nsambya tenemos a muchos congoleños... Así que nos aseguramos de acercarles los servicios" (KII, Responsable de MEAL, AHA, Kampala). La estrategia tuvo éxito en volumen, pero inherentemente tuvo dificultades con la visibilidad pública en la expansión urbana.
Actividad 1.6. Sesiones de terapia psicológica para abordar las necesidades de salud mental y psicosocial de la población en situaciones de desplazamiento prolongado
Esta actividad reforzó significativamente el acceso a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial para las poblaciones refugiadas que sufren traumas, malestar psicosocial, ansiedad, depresión, estrés prolongado y aislamiento social asociados al desplazamiento y la vulnerabilidad humanitaria.
La intervención utilizó terapia interpersonal grupal, grupos de apoyo psicosocial, asesoramiento, psicoeducación, seguimiento comunitario y derivaciones a servicios psiquiátricos especializados. Las sesiones hicieron hincapié en la atención basada en el trauma, la dignidad, la confidencialidad, el fomento de la resiliencia, los mecanismos de afrontamiento y el fortalecimiento de los sistemas de apoyo social.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.1.
Objetivo 1: 320 personas atendidas a través de al menos 60 sesiones de terapia psicosocial.
Logro: Un total de 1.129 personas participaron en 240 sesiones de terapia psicosocial en las tres áreas operativas.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.1.
Objetivo 2: 1.800 refugiados acceden a servicios de SMAPS a través de 240 equipos móviles.
Logro: Un total de 6.279 refugiados accedieron a servicios de salud mental y apoyo psicosocial a través de 279 equipos móviles de extensión de salud mental.
La intervención superó sustancialmente los objetivos previstos tanto para la participación en terapias como para la cobertura de extensión, lo que refleja la elevadísima carga de necesidades no satisfechas de salud mental y apoyo psicosocial entre las poblaciones refugiadas.
En Kampala, las actividades de salud mental se centraron cada vez más en el trauma, la depresión, la ansiedad, el malestar psicosocial y las afecciones graves de salud mental entre los refugiados urbanos. En Kyaka II y Adjumani, las actividades se centraron más intensamente en el apoyo psicosocial, el cribado comunitario, la recuperación del trauma, la psicoeducación y el fortalecimiento de los mecanismos de afrontamiento dentro de las comunidades de los asentamientos.
La intervención también reforzó los sistemas de derivación para afecciones graves de salud mental que requieren atención psiquiátrica especializada, incluidas las derivaciones al Hospital Nacional de Referencia de Butabika y la inscripción en sistemas de apoyo psicosocial continuos.
A pesar de los logros significativos, barreras como el estigma, las diferencias lingüísticas, los problemas de transporte, la vulnerabilidad económica y las responsabilidades ambivalentes en cuanto a los medios de subsistencia continuaron afectando a la participación regular en algunos entornos. No obstante, la intervención mejoró sustancialmente el acceso a los servicios de salud mental, redujo el estigma en torno al apoyo psicosocial, reforzó la concienciación comunitaria y potenció la continuidad de los cuidados para las poblaciones refugiadas vulnerables.
Cambios entre la línea de base y la línea final
El SMAPS es el área en la que los datos de la encuesta muestran la mejora más sólida y constante. La pregunta compuesta sobre el acceso a SMAPS de calidad a través de terapia psicosocial y equipos móviles aumentó de 2,94 a 3,17 en Kyaka II, de 2,76 a 3,49 en Adjumani, y solo descendió marginalmente en Kampala (3,80→3,66, partiendo de una línea de base ya elevada). Las valoraciones de los servicios de salud mental mejoraron de 3,24 a 4,14 en Adjumani y se mantuvieron esencialmente estables en niveles altos en Kyaka II (3,75→3,78) y Kampala (4,41→4,13). Las valoraciones generales del "apoyo a la salud mental" mejoraron en Kyaka II (3,08→3,21) y Adjumani (2,87→3,34). Combinados con el alcance del proyecto de 6.279 refugiados a través de 279 equipos móviles de salud mental y 1.129 participantes en 240 sesiones de terapia (frente a los objetivos de 1.800 refugiados/240 equipos y 320 participantes/60 sesiones respectivamente), estos avances corroboran uno de los cambios de comportamiento y percepción más claros y demostrables atribuibles a la intervención.
Perspectivas de las KII/FGD
Desestigmatización de las intervenciones de salud mental La evidencia cualitativa destaca la salud mental y el apoyo psicosocial (SMAPS) como una de las historias de éxito más profundamente valoradas de la intervención. Las terapias de SMAPS introdujeron mecanismos de afrontamiento novedosos en poblaciones agobiadas por un inmenso trauma por desplazamiento, graves dificultades económicas y reducciones acumuladas en las raciones de alimentos. Las partes interesadas observaron que las terapias de grupo (IPTG) proporcionaron consuelo comunitario, demostrando a los participantes que no sufrían de forma aislada. Un enfermero psiquiátrico reflexionó sobre este cambio: "Aquel que cree que es la única persona que pasa por esto recuperará la esperanza... 'Oh, no estoy solo'" (KII, Enfermero Psiquiátrico, AHA). Esta solidaridad comunitaria erosionó eficazmente los estigmas culturales arraigados en torno al malestar mental.
Afrontar los factores de estrés estructurales del desplazamiento La extraordinaria demanda de equipos móviles de SMAPS se correlaciona fuertemente con las perturbaciones externas que afectan a la población refugiada, particularmente los agudos desafíos de subsistencia. Si bien las sesiones de terapia mejoraron enormemente la resiliencia emocional, los profesionales de la salud (HCW) señalaron que la estabilidad fisiológica se veía frecuentemente socavada por realidades prácticas como la inseguridad alimentaria. No obstante, las terapias cambiaron fundamentalmente la mentalidad comunitaria de la desesperación reactiva a la resiliencia proactiva. "Pudieron compartir... lo que otros estaban pasando e incluso algunos propusieron soluciones sobre cómo superar algunas de estas preocupaciones" (KII, Oficial de SRHR, Makasi, Kampala). Este fortalecimiento emocional a nivel comunitario valida el fuerte aumento en las valoraciones de acceso a SMAPS registradas durante las encuestas finales.
Resultado 2: Fortalecimiento de las capacidades comunitarias para reducir las desigualdades en el acceso y uso de los recursos de salud, mejorar la atención integral a las mujeres refugiadas supervivientes de violencia sexual y de género, y promover una vida libre de violencia.
En general, el Resultado 2 se alcanzó en un alto grado en Kampala, Kyaka II y Adjumani. La intervención reforzó significativamente los sistemas de prevención, concienciación, derivación, mediación, apoyo psicosocial y asistencia a supervivientes a nivel comunitario relacionados con la violencia sexual y de género (VBG), la salud sexual y reproductiva (SSR), la igualdad de género y la promoción de la salud comunitaria. La mayoría de los indicadores de este resultado alcanzaron o superaron sus objetivos previstos, lo que demuestra un sólido compromiso comunitario y la expansión de los sistemas de protección y apoyo localizados tanto en los asentamientos como en los contextos de refugiados urbanos.
El logro del Resultado 2 se apoyó en enfoques integrados de movilización comunitaria con la participación de líderes comunitarios, Equipos de Salud de las Aldeas (VHT), estructuras dirigidas por refugiados, comités comunitarios, líderes locales y actores institucionales. La intervención combinó el fortalecimiento de capacidades, la sensibilización, el apoyo psicosocial y legal centrado en las supervivientes, los mecanismos de diálogo comunitario y la distribución de materiales de dignidad e higiene para abordar tanto las vulnerabilidades inmediatas como las barreras estructurales que afectan a las poblaciones refugiadas, especialmente a las mujeres y las niñas.
Actividad 2.1. Formación de líderes comunitarios en técnicas de sensibilización para promover la igualdad de género y mecanismos para la prevención, detección y mitigación de la violencia sexual y de género
Esta actividad fortaleció la capacidad de los líderes y las estructuras comunitarias para actuar como agentes de primera línea en la prevención, identificación, mediación, derivación y respuesta a la violencia sexual y de género dentro de las comunidades de refugiados.
Se llevaron a cabo sesiones de formación en Kampala, Kyaka II y Adjumani dirigidas a trabajadores comunitarios de salud, VHT, miembros de comités de VBG, líderes de refugiados y representantes de organizaciones dirigidas por refugiados. Las formaciones se centraron en la igualdad de género, los derechos humanos, la respuesta centrada en supervivientes, las rutas de derivación, las técnicas de sensibilización, la mediación de conflictos, el PSEA, los enfoques de movilización comunitaria, las estrategias de comunicación y la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas. Metodologías participativas, que incluyen simulacros, debates, ejercicios grupales, juegos de rol y estudios de casos, se utilizaron para fortalecer el la aplicación práctica de los conocimientos en los entornos comunitarios.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.2.
Objetivo 1: Al menos el 80% de los 60 líderes comunitarios que participan en los módulos de formación demuestran conocimientos sobre prevención, mediación y derivación de casos de violencia contra las mujeres y VBG.
Logro: Un total de 62 líderes comunitarios participaron en las actividades de formación, de los cuales el 57,5% eran mujeres, y las evaluaciones posteriores a la formación demostraron una mejora significativa en los conocimientos relacionados con la prevención, la mediación, las rutas de derivación y los enfoques centrados en las supervivientes.
La intervención superó el objetivo previsto de participación de líderes comunitarios a la vez que reforzó los sistemas localizados de prevención y derivación comunitaria en las tres áreas operativas.
En Adjumani, la formación hizo hincapié en la prevención de la desigualdad de género, las violaciones de los derechos humanos y la resolución alternativa de conflictos dentro de las comunidades de los asentamientos. En Kyaka II, la formación se centró intensamente en metodologías de sensibilización, técnicas de comunicación, campañas comunitarias y el papel de los VHT y las estructuras locales en la prevención de la VBG y la promoción de la salud. En Kampala, la formación adoptó una orientación más técnica e interinstitucional, haciendo hincapié en las metodologías SASA!, el PSEA, los sistemas de derivación urbanos y la coordinación centrada en supervivientes en entornos urbanos complejos de refugiados.
Las evaluaciones iniciales y finales demostraron mejoras sustanciales en los conocimientos de los participantes en todas las áreas operativas. Los participantes también valoraron positivamente la relevancia y aplicabilidad de los contenidos de la formación en sus funciones de participación comunitaria.
La actividad contribuyó a fortalecer la identificación temprana y la derivación de casos de VBG, mejorando la concienciación comunitaria, reforzando las capacidades de las estructuras líderes locales y promoviendo cambios graduales en las normas sociales nocivas vinculadas a la desigualdad de género y la violencia.
Cambios de la Línea de Base / Línea Final
El cambio más llamativo de la línea de base a la línea final en todo el conjunto de datos es el aumento de la participación reportada en las actividades de sensibilización y formación de AHA/EMESCO en Adjumani, de un 18,5 % al inicio a un 75,1 % al final (+56,6 pp). Kampala también registró un fuerte incremento (62,2 % → 77,3 %), mientras que Kyaka II disminuyó modestamente (68,2 % → 58,5 %). La concienciación comunitaria sobre los programas de prevención de la VBG aumentó sustancialmente en Kampala (46,3 % → 65,5 %) y Adjumani (52,9 % → 66,8 %), pero cayó en Kyaka II (63,6 % → 36,0 %), lo cual es coherente con la alta saturación inicial en Kyaka II combinada con la rotación de los encuestados entre las rondas. Junto con los 62 líderes comunitarios capacitados (57,5 % mujeres) y el aumento de conocimientos documentado después de la capacitación en los datos de seguimiento, la evidencia de la encuesta demuestra una difusión sustancial a nivel comunitario de los conocimientos sobre prevención de la VBG, especialmente en Adjumani.
Perspectivas de las Entrevistas a Informantes Clave (KII) / Grupos Focales (FGD)
Empoderamiento del Liderazgo Local de Primera Línea: La estrategia de dotar a los líderes comunitarios, a los RWC (Consejos de Bienestar de Refugiados) y a los VHT (Equipos de Salud de las Aldeas) de conocimientos integrales sobre prevención y respuesta a la VBG generó importantes dividendos estructurales. Los datos cualitativos confirman ampliamente que el anclaje de estos módulos de capacitación dentro de las jerarquías comunitarias existentes garantizó la adecuación cultural y facilitó una difusión más amplia. En Adjumani, donde las métricas de participación se dispararon, los líderes capacitados se convirtieron en los principales canales para la mediación de conflictos y la gestión de crisis como primera respuesta. Las transcripciones revelan un reconocimiento por parte de las bases hacia las intervenciones que otorgaron competencias permanentes sobre la ayuda material temporal. Una superviviente señaló: «Cuando alguien te ha dado una habilidad, es mucho mejor que dar dinero... Los pocos conocimientos que nos han dado nos han empoderado, no los olvidaremos" (FGD, Mujeres Supervivientes, Adjumani).
Sostenimiento del conocimiento ante la rotación de voluntarios: Si bien la adquisición de conocimientos fue elogiada unánimemente, sostener estas estructuras de liderazgo resultó ser un desafío. En Kyaka II y Kampala, la disminución de la concienciación comunitaria visible se correlacionó a menudo con la fatiga del voluntariado y la rotación del personal. Los socios implementadores señalaron que, a pesar del intenso fortalecimiento de capacidades, los líderes que operan sin estipendios o sin un apoyo logístico sostenido tuvieron dificultades para aplicar continuamente su formación. «Antes solo dependían de sus hombres... [la capacitación] las empoderó para ser auto-resilientes" (FGD, VHTs, Kyaka II). Por lo tanto, si bien la capacitación logró cambiar las actitudes fundamentales hacia la igualdad de género y la prevención de la violencia, la viabilidad operativa a largo plazo de estos líderes comunitarios sigue siendo vulnerable al desgaste económico.
Actividad 2.2. Acciones de sensibilización y promoción para fomentar la SSR, la igualdad de género y la prevención de la violencia
Esta actividad se convirtió en uno de los componentes de participación comunitaria más amplios del Resultado 2, ampliando significativamente el acceso a la información sobre derechos de salud, salud sexual y reproductiva, igualdad de género, prevención de la VBG, rutas de derivación, salud mental, prevención de enfermedades transmisibles y servicios de apoyo disponibles.
Las actividades de sensibilización se implementaron a través de diálogos comunitarios, sesiones de sensibilización grupal, visitas puerta a puerta, campañas de concienciación pública y actividades en iglesias, escuelas, puntos de agua, mercados, reuniones comunitarias y asentamientos de refugiados. Los líderes comunitarios, los VHT, los comités de refugiados y las estructuras comunitarias desempeñaron papeles centrales en la movilización y la difusión de mensajes.
Indicador Vinculado: I.O.V.2.R.2.
Meta: 20.000 personas alcanzadas a través de sesiones informativas dirigidas por líderes comunitarios sobre promoción de la salud, SSR, igualdad de género y servicios de prevención y respuesta para supervivientes de la violencia de género (SGBV).
Logro: Se alcanzó a un total de 22.660 personas a través de actividades de concienciación y sensibilización, incluyendo 12.183 personas en Kyaka II, 5.657 personas en Kampala y 4.820 personas en Adjumani.
La intervención superó su meta planificada de sensibilización y fortaleció significativamente el conocimiento comunitario sobre promoción de la salud, SSR, igualdad de género, salud mental, prevención de enfermedades transmisibles, derechos de los supervivientes y sistemas de derivación.
En Adjumani, las actividades de sensibilización hicieron un fuerte hincapié en la prevención de enfermedades transmisibles, la inmunización, la salud materna e infantil, el Plan de Preparación ante Brotes y la prevención de la VBG en los asentamientos. En Kyaka II, las sesiones de concienciación se centraron intensamente en los derechos de los refugiados, la SSR, la igualdad de género, la prevención de la violencia, las rutas de derivación y la prevención de enfermedades en comunidades geográficamente dispersas. En Kampala, las actividades abordaron cada vez más la salud mental, los riesgos de VBG urbana, la planificación familiar, la angustia psicosocial y las barreras de acceso que afectan a las poblaciones refugiadas urbanas.
La intervención también contribuyó a reducir el estigma en torno a la VBG y la salud mental, al tiempo que reforzó la concienciación sobre los sistemas de apoyo y los mecanismos de derivación disponibles. Las sesiones puerta a puerta resultaron especialmente importantes en Kampala, donde la movilidad, las barreras lingüísticas y los patrones fragmentados de asentamiento urbano a menudo limitaban la participación en actividades grupales.
A pesar de estos logros, las normas socioculturales, el miedo a denunciar la violencia, la vulnerabilidad económica, las barreras idiomáticas y las interrupciones estacionales continuaron afectando a la participación comunitaria y a la adopción de algunos servicios.
Cambios de la Línea de Base / Línea Final
La concienciación reportada por los propios encuestados sobre conceptos de derechos de salud genéricos cayó en Kyaka II y Kampala en la mayoría de los indicadores (p. ej., la concienciación sobre el derecho al nivel más alto posible de salud pasó de 76,0 % → 49,5 % en Kyaka II y de 83,1 % → 67,7 % en Kampala), pero se mantuvo o mejoró en Adjumani (conocimiento de servicios específicos de derechos de salud 78,3 % → 85,3 %; familiaridad con las leyes nacionales de derechos de salud 66,3 % → 78,7 %). Este patrón refleja el éxito medible del proyecto al penetrar en el asentamiento de Adjumani, que anteriormente tenía una menor participación, mientras que el descenso en Kyaka II y Kampala se interpreta mejor como un endurecimiento de la interpretación de los encuestados: al final de la intervención, los encuestados diferenciaban entre la concienciación general sobre los derechos y el conocimiento concreto de los servicios, una interpretación reforzada por calificaciones más sólidas en las preguntas posteriores sobre confianza en Adjumani (3,39 → 3,61). Las 22.660 personas alcanzadas frente a la meta de 20.000 respaldan la amplitud del esfuerzo de sensibilización.
Perspectivas de las Entrevistas a Informantes Clave (KII) / Grupos Focales (FGD)
Cambio de las Normas Socioculturales Mediante la Divulgación: Las campañas masivas de sensibilización generaron cambios de comportamiento palpables en relación con los derechos de salud, la salud sexual y reproductiva (SSR) y la VBG. Las transcripciones demuestran que la amplia sensibilización pública y puerta a puerta desmitificó temas tradicionalmente tabú. En subgrupos demográficos conservadores, el diálogo continuo desmanteló gradualmente las aversiones religiosas y culturales hacia la planificación familiar y la denuncia de la VBG. Un responsable de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos (SSR) de Kampala destacó el avance logrado mediante el compromiso persistente: «Hemos roto la barrera de las ideas erróneas que se basan en la religión y la cultura de no usar preservativo" (KII, Responsable de SSR, Kampala). Al normalizar las conversaciones sobre la autonomía corporal y la salud preventiva, el proyecto impulsó un mayor comportamiento proactivo de búsqueda de salud.
Recepción matizada de los mensajes sobre el derecho a la salud: Si bien se superaron los objetivos de alcance absoluto, el descenso registrado en la encuesta final en las «interpretaciones de los derechos de salud» genéricas en Kampala y Kyaka II refleja una perspectiva comunitaria crítica y madura, en lugar de un fracaso de los mensajes. Las transcripciones sugieren que, a medida que mejoraba la concienciación, los participantes pasaron de comprensiones abstractas de los derechos humanos a demandas centradas en la prestación de servicios concretos. «Ahora conocen las desventajas... transmitirán ello como conocimiento incluso a las siguientes generaciones" (KII, Facilitador Comunitario, AHA, Kyaka II). Las campañas de concienciación lograron que las perspectivas de la comunidad evolucionaran desde una recepción pasiva hacia una búsqueda comprometida de libertades sanitarias tangibles y ejecutables.
Actividad 2.3. Ejecución por parte de la red comunitaria de acciones para promover el derecho a la salud y la prevención de la VBG a través de comités comunitarios y estructuras locales
Esta actividad fortaleció los sistemas comunitarios de prevención, mediación, derivación y respuesta mediante la creación y puesta en marcha de comités comunitarios centrados en la prevención y protección contra la violencia sexual y de género.
La intervención estableció y fortaleció comités comunitarios en Kampala, Kyaka II y Adjumani en estrecha coordinación con las autoridades locales, las estructuras de refugiados, VHT, comités de VBG, OPM, UNHCR y líderes comunitarios. Los comités sirvieron como mecanismos localizados para la sensibilización, la mediación, la identificación de casos, las derivaciones y el compromiso comunitario.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.2.
Objetivo 2: Seis comités comunitarios establecidos con planes de trabajo operativos para la prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres.
Logro: Se establecieron y pusieron en funcionamiento ocho comités comunitarios en las tres áreas de intervención, incluidos cuatro comités en Adjumani, dos en Kampala y dos en Kyaka II. La intervención superó su objetivo original para el establecimiento de comités comunitarios al tiempo que fortaleció la apropiación local y la sostenibilidad de los sistemas de prevención y derivación.
En Kampala, los comités reflejaron una fuerte diversidad de nacionalidades,, incluyendo miembros de la RDC, Sudán del Sur, Somalia, Sudán, Burundi, Ruanda, Yemen y Uganda, lo que ayudó a fortalecer la representación y el alcance dentro de las comunidades de refugiados urbanos. En Kyaka II, los comités trabajaron estrechamente con los VHT, los comités de VBG y los líderes locales para reforzar las actividades de concienciación, mediación y derivación dentro de las comunidades del asentamiento. En Adjumani, los comités se convirtieron en estructuras activas que apoyan la identificación de casos, la sensibilización comunitaria, las derivaciones y la mediación dentro de los asentamientos de Agojo, Elema, Oliji y Alere.
Los comités llevaron a cabo sesiones de sensibilización comunitaria, proporcionaron derivaciones a servicios de salud y protección, facilitaron la mediación, realizaron el seguimiento de casos vulnerables y promovieron la coexistencia pacífica y la igualdad de género. La actividad fortaleció la participación comunitaria, la apropiación localizada y los sistemas de respuesta con base comunitaria, al tiempo que mejoró el vínculo entre las poblaciones de refugiados y los actores institucionales.
Sin embargo, persistieron algunos desafíos, como la fatiga por la participación voluntaria, el material de IEC limitado en idiomas locales, la visibilidad comunitaria variable de las estructuras de los comités y las continuas barreras socioculturales que afectan la notificación de la violencia.
Cambios entre la línea de base y la línea final
La concienciación sobre los servicios de mediación de VBG disponibles en la comunidad mejoró significativamente en Adjumani (53,0 % → 62,9 %) —el lugar donde se establecieron cuatro nuevos comités—, pero disminuyó en Kyaka II (68,2 % → 37,5 %) y Kampala (59,0 % → 43,5 %). Las calificaciones de los Programas de Concienciación Comunitaria en una escala de 5 puntos se fortalecieron en Kampala (4,43 → 4,61) y Adjumani (4,47 → 4,66), mientras que cayeron en Kyaka II (4,41 → 3,84). El patrón neto es coherente con la distribución documentada de los comités (4 en Adjumani, 2 en Kampala, 2 en Kyaka II —8 en total frente a un objetivo de 6 comités—): Adjumani ganó la mayor visibilidad relativa, Kampala consolidó las percepciones de calidad entre los refugiados urbanos y la geografía dispersa de Kyaka II continuó limitando la visibilidad del comité a pesar de la actividad operativa.
Perspectivas de KII/FGD
Legitimando estructuras de protección localizadas Los datos cualitativos validan sólidamente el éxito de integrar las respuestas de protección dentro de comités dirigidos por la comunidad. Al poner en funcionamiento ocho comités en los tres sitios, la intervención descentralizó la prevención de la VBG, ofreciendo espacios de mediación y derivación contextualizados culturalmente. Los participantes subrayaron que contar con personas de contacto inmediatas y familiares redujo drásticamente la barrera para denunciar los abusos. Un socio implementador explicó la importancia fundamental de esta localización: «Sin las estructuras, incluso si se tienen recursos... sus actividades serán abandonadas" (KII, Oficial de SRHR, Kampala). En Adjumani, donde se establecieron cuatro comités, la comunidad informó de una confianza sin precedentes en su capacidad para gestionar brotes de conflicto doméstico internamente antes de escalar a las autoridades clínicas o legales.
Navegando geografías operativas Por el contrario, los datos corroboran por qué Kyaka II y Kampala experimentaron descensos en la visibilidad más amplia de estos mecanismos. La enorme extensión geográfica de Kyaka II y la naturaleza transitoria y dispersa de los refugiados urbanos en Kampala dificultaron el reconocimiento uniforme de estos comités. A pesar del alto éxito operativo entre bastidores, asegurar una huella pública para estos grupos resultó difícil en medio de extensos trazados de asentamientos y espacios urbanos fragmentados. Como afirmó un oficial paralegal de Adjumani, "Los involucramos en todo momento... desde el principio hasta el final" (KII, Oficial Paralegal, EMESCO, Adjumani). Esta profunda implicación ancló firmemente a los comités donde la proximidad geográfica lo permitía, estableciendo un excelente marco preventivo.
Actividad 2.4. Atención y apoyo a mujeres refugiadas supervivientes de violencia sexual y de género para facilitar la recuperación psicosocial y el restablecimiento de derechos
Esta actividad fortaleció significativamente los sistemas integrales de apoyo psicosocial, legal y de protección para las mujeres refugiadas supervivientes de violencia sexual y de género en las tres áreas operativas.
La intervención adoptó un enfoque centrado en la superviviente, informado sobre el trauma y basado en los derechos humanos, haciendo hincapié en la confidencialidad, la dignidad, el consentimiento informado, la seguridad y el restablecimiento de los derechos. Los servicios de apoyo incluyeron asesoramiento individual, terapia de grupo, asistencia jurídica, derivaciones, seguimiento psicosocial, acompañamiento judicial, mediación cuando procedía y vinculación con servicios sanitarios y de protección.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.2.
Meta 1: 450 mujeres reciben asistencia psicológica a través de 850 sesiones individuales y 50 sesiones grupales.
Logro: Un total de 1443 mujeres recibieron servicios de apoyo psicológico a través de 814 sesiones de asesoramiento individual y 120 sesiones de terapia de grupo en Kampala, Kyaka II y Adjumani. La intervención superó sustancialmente la meta prevista para la cobertura de apoyo psicosocial. Kyaka II registró el mayor número de mujeres alcanzadas, seguida de Kampala y Adjumani. La terapia interpersonal de grupo, los grupos de apoyo psicosocial, las sesiones de asesoramiento y los mecanismos de seguimiento comunitario fortalecieron la recuperación emocional, los mecanismos de superación, la resiliencia y los sistemas de apoyo social entre las supervivientes.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.2.
Meta 2: 90 mujeres reciben asistencia jurídica.
Logro: Un total de 144 supervivientes recibieron servicios de apoyo y asistencia jurídica.
El apoyo jurídico incluyó asistencia para la presentación de denuncias, acompañamiento durante procesos judiciales y policiales, asesoramiento legal, derivaciones para exámenes médicos, apoyo en la mediación cuando procedía y procesos de seguimiento judicial.
En Kampala, los sistemas de apoyo jurídico fueron especialmente intensivos debido a la complejidad de los casos de violencia de género urbana, incluyendo la representación judicial y el seguimiento de los casos hasta la sentencia en algunos casos. En entornos de asentamiento como Kyaka II y Adjumani, las intervenciones combinaron rutas de derivación formales con enfoques de mediación comunitaria dependiendo de la gravedad del caso y las preferencias de la superviviente.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.2.
Meta 3: El 75 % de las mujeres encuestadas evalúa positivamente la calidad y relevancia de los servicios psicosociales y jurídicos.
Logro: Los niveles de satisfacción comunicados entre las supervivientes encuestadas alcanzaron el 100 % de positividad según los informes disponibles del proyecto, aunque las encuestas finales estaban pendientes en el momento de completar el informe. La intervención fortaleció significativamente el acceso a sistemas de apoyo centrados en la superviviente, contribuyendo a la mejora del bienestar psicosocial, el restablecimiento de la dignidad, el aumento de la denuncia de casos y el fortalecimiento de las rutas de derivación para mujeres supervivientes de violencia.
A pesar de estos logros, el estigma, el miedo a las represalias, el retraso en las denuncias, la dependencia económica y la disponibilidad limitada de refugios seguros siguieron siendo barreras importantes que afectaron a algunas supervivientes.
Cambios entre la línea base y la línea final
Las valoraciones finales de los servicios de apoyo a las supervivientes sugieren una calidad del servicio mantenida a grandes rasgos pero desigual. En Adjumani, las valoraciones del asesoramiento y la terapia aumentaron (4,02 → 4,28), la accesibilidad de los mediadores de violencia de género mejoró (4,12 → 4,41) y las valoraciones de los kits de dignidad aumentaron drásticamente (2,88 → 4,18), lo que apunta a una sólida consolidación del paquete centrado en la superviviente en ese asentamiento. En Kampala, las valoraciones del asesoramiento y la terapia se mantuvieron muy altas (4,71 → 4,84) y la asistencia jurídica siguió siendo sólida (4,48 → 4,42), en consonancia con la intensidad documentada del trabajo de apoyo jurídico urbano. En Kyaka II, las valoraciones disminuyeron en varios subindicadores (asesoramiento 4,22 → 3,95; accesibilidad del mediador 4,30 → 3,52; satisfacción con el resultado de la mediación 3,48 → 2,89), lo que sugiere que la demanda superó la capacidad disponible de atención a supervivientes en ese lugar. Combinado con las 1443 mujeres apoyadas (meta 450) y las 144 mujeres que recibieron asistencia jurídica (meta 90), la evidencia respalda ganancias sustanciales de cobertura junto con desafíos de calidad diferenciados en Kyaka II.
Perspectivas de KII/FGD
Restablecer la dignidad y la autonomía de las supervivientes La integración de los servicios psicosociales y jurídicos alteró fundamentalmente la trayectoria posterior a la violencia para las supervivientes de violencia sexual y de género. Las interacciones cualitativas elogian unánimemente el enfoque centrado en la superviviente, que combinó meticulosamente el triaje médico, la terapia individual, el enlace con la policía y la defensa judicial. La metodología informada sobre el trauma restableció activamente la capacidad de actuación de las mujeres aisladas por el abuso y el estigma social. Las supervivientes expresaron un profundo alivio por el acompañamiento integral recibido, que a menudo las protegió de la victimización secundaria por parte de las autoridades locales. Un miembro de la comunidad afirmó conmovedoramente: "Desde el momento en que vine a ustedes y les conté mi problema, y hasta ahora, me siento mejor gracias al asesoramiento" (FGD, Mujeres Supervivientes, Adjumani).
Gestión de casos integral y personalizada Los diferentes matices operativos entre los entornos urbanos y los asentamientos exigieron una gestión de casos muy personalizada. En Kampala, garantizar el recurso legal requirió una navegación intensiva por sistemas judiciales y policiales urbanos complejos y saturados. Por el contrario, en asentamientos como Kyaka II, los mediadores a menudo tuvieron que equilibrar las rutas legales formales con una robusta mediación de conflictos a nivel comunitario debido al racionamiento de los servicios. "Ahora pueden acudir directamente a nosotros... saben cómo preservar las pruebas," destacó un trabajador social jurídico (KII, Responsable Jurídico, NRC). Lograr tasas de satisfacción total demuestra que gestionar los casos de forma holística —abordando las secuelas mentales, corporales y legales simultáneamente— crea una red de seguridad indispensable para las mujeres que afrontan las consecuencias de una vulnerabilidad extrema.
Actividad 2.5. Distribución de artículos de higiene personal y menstrual básica, así como mosquiteras, a hogares desplazados vulnerables para fortalecer la salud comunitaria
Esta actividad ayudó a reducir las vulnerabilidades de salud pública y protección entre los hogares de refugiados mediante la distribución de kits de higiene, kits de dignidad y mosquiteras adaptados a las necesidades específicas de las poblaciones vulnerables.
Las distribuciones priorizaron a mujeres, niñas, hogares encabezados por mujeres, personas mayores, supervivientes de la VBG, madres gestantes y lactantes, adolescentes y personas con discapacidad. La intervención incorporó enfoques sensibles al género y culturalmente apropiados, al tiempo que vinculó las distribuciones con objetivos más amplios de protección, dignidad y salud comunitaria.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.2.
Meta 1: 750 hogares vulnerables reciben kits de higiene y mosquiteras.
Logro: Un total de 875 hogares vulnerables recibieron kits de higiene y mosquiteras en las tres áreas de intervención.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.2.
Meta 2: 750 mujeres reciben kits de dignidad.
Logro: Un total de 875 mujeres recibieron kits de dignidad e higiene.
Las distribuciones se llevaron a cabo mediante procesos coordinados de selección de beneficiarios en los que participaron estructuras comunitarias, comités de VBG, RWC, OPM y líderes locales para garantizar la transparencia y la priorización de los hogares altamente vulnerables.
En Kampala, las distribuciones se dirigieron en gran medida a mujeres supervivientes de VBG y poblaciones refugiadas urbanas vulnerables. En Kyaka II y Adjumani, las distribuciones también se centraron en mujeres embarazadas y lactantes, hogares vulnerables de los asentamientos y mujeres con un elevado riesgo de protección.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.2.
Meta 3: El 75 % de los refugiados encuestados evalúan positivamente la calidad y pertinencia de los artículos distribuidos.
Logro: El 82 % de los beneficiarios encuestados calificó positivamente la calidad y pertinencia de los materiales de higiene y dignidad distribuidos. La intervención contribuyó a mejorar la higiene, la prevención de enfermedades, la dignidad menstrual, el bienestar psicosocial y la reducción de los riesgos de salud y protección entre las poblaciones de refugiados vulnerables. La actividad también reforzó los objetivos más amplios de prevención de la VBG y de dignidad al abordar algunas de las vulnerabilidades prácticas que afectan a las mujeres y las niñas en entornos de desplazamiento.
Cambios entre la línea de base y la línea final
La proporción de hogares que declararon haber recibido algún NFI (mosquiteras, artículos de higiene, kits de dignidad) en los últimos seis meses cayó drásticamente entre la línea de base y la línea final —Kyaka II 64,9 %→11,1 %, Adjumani 82,3 %→16,2 %, Kampala 26,9 %→16,4 %—, lo cual es coherente con el carácter puntual y focalizado de la distribución del proyecto de 875 kits tanto de higiene/mosquiteras como de dignidad, y con el momento de la línea final (diciembre de 2025) fuera de un ciclo de distribución activo. Es importante destacar que, entre los receptores, las calificaciones de calidad de los artículos mejoraron notablemente en Adjumani —kits de dignidad 2,88→4,18 y kits de higiene 2,83→3,56—, lo que confirma que los kits entregados en el marco del proyecto eran de mayor calidad que los que los hogares habían recibido anteriormente. La satisfacción con la disponibilidad de higiene se mantuvo estable o mejoró en Adjumani (3,31→3,52) y Kyaka II, mientras que en Kampala disminuyó (3,64→2,93), lo que refleja la dependencia del mercado urbano.
Perspectivas de KII/FGD
Mitigación de vulnerabilidades prácticas mediante artículos de dignidad Aunque las métricas de la encuesta final reflejan un descenso natural en la huella de distribución global fuera del periodo activo del proyecto, la evidencia cualitativa confirma el profundo valor subjetivo de los artículos no alimentarios (NFI) proporcionados a los hogares seleccionados. Artículos como las compresas reutilizables, las mosquiteras y los jabones de higiene aliviaron de forma crítica las tensiones financieras y protegieron la dignidad humana básica. Para muchas mujeres jóvenes, la imposibilidad de costear productos de higiene menstrual exacerbaba la marginación, provocaba ausencias escolares y frecuentemente desencadenaba infecciones urinarias evitables. Un responsable sanitario ilustró el impacto de proporcionar alternativas duraderas y reutilizables: «Una chica ya ha dejado el hábito de pedir compresas... les enseñaron a usar estas reutilizables" (KII, Responsable de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, Makasi, Kampala).
Promoción de la autonomía menstrual e higiénica La distribución se vinculó deliberadamente con la creación de capacidades educativas, enseñando a las receptoras a fabricar y mantener productos de higiene de forma autónoma. Esta transición de recibir ayuda de forma pasiva a la autogestión activa resonó fuertemente en los comentarios de la comunidad. Además, la provisión de materiales de saneamiento específicos remodeló activamente la limpieza de los hogares dentro de los asentamientos. Los líderes comunitarios elogiaron unánimemente el cambio en los microentornos domésticos. Como señaló un VHT: «La higiene es buena... Ahora mismo, tienen cubos de basura para recoger la suciedad»" (DGF, TSC, Adjumani). En última instancia, la provisión de NFI de alta calidad acompañada del empoderamiento de habilidades produjo dividendos psicológicos y fisiológicos sostenidos en todos los grupos demográficos destinatarios.
Resultado 3: Aumento de la información y la sensibilización sobre la situación de la población refugiada en Uganda, en particular de las mujeres y niñas supervivientes de la VSBG, desde una perspectiva de derechos humanos, protección y género para fomentar una ciudadanía crítica en Uganda y el País Vasco.
En general, el Resultado 3 se alcanzó de forma parcial a sustancial mediante la implementación exitosa de actividades de investigación, generación de evidencia, compromiso académico, sensibilización de los medios de comunicación, concienciación pública y promoción vinculadas a los derechos de los refugiados, el acceso a la salud, las desigualdades de género, la salud mental y la violencia sexual y de género. La intervención contribuyó significativamente a fortalecer el diálogo y la concienciación entre los actores humanitarios, las instituciones académicas, los periodistas, los actores políticos y las comunidades en general respecto a las realidades que afectan a las poblaciones refugiadas en Uganda, particularmente a las mujeres y niñas afectadas por la VSBG y las barreras estructurales para el acceso a la atención médica.
El resultado también fortaleció la colaboración entre los actores humanitarios y las instituciones académicas, en particular la Universidad de Makerere, al tiempo que promovió vínculos locales-globales entre las realidades de los refugiados en Uganda y los debates más amplios sobre migración, acceso a la atención médica, derechos humanos y protección dentro de la Comunidad Autónoma de Euskadi (CAE). Si bien la mayoría de las actividades planificadas bajo este resultado se implementaron con éxito, algunos componentes de promoción y difusión dentro de la CAE seguían en curso en el momento del informe.
Actividad 3.1. Realización de evaluaciones sobre desigualdades de género y violaciones de derechos humanos entre la población refugiada en Kampala, Kyaka II y Adjumani
Esta actividad fortaleció la base de evidencia del proyecto a través de una investigación aplicada que examinó las desigualdades de género, la salud mental, las barreras de acceso a la salud, la violencia sexual y de género, y las preocupaciones sobre derechos humanos que afectan a las poblaciones refugiadas en las tres áreas operativas.
La intervención apoyó cinco estudios de investigación implementados mediante la colaboración con la Universidad de Makerere y estudiantes de maestría que realizaron investigaciones contextualizadas vinculadas a temas de salud, protección y derechos de los refugiados. AHA y EMESCO brindaron orientación técnica, coordinación de campo y apoyo contextual durante todo el proceso de investigación.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.3.
Meta: Tres evaluaciones realizadas desde una perspectiva de género y derechos humanos que destaquen la situación de las supervivientes de la VSBG.
Logro: Se llevaron a cabo con éxito tres evaluaciones contextuales y múltiples estudios de investigación complementarios en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
Los estudios generaron evidencia sobre:
Trastorno de estrés postraumático (TEPT) entre las poblaciones refugiadas.
Depresión entre los adolescentes refugiados.
Retrasos en la búsqueda de atención médica tras sufrir violencia de género.
Barreras para el acceso a la salud sexual y reproductiva (SSR) entre mujeres y adolescentes refugiadas.
Determinantes estructurales y psicosociales que afectan la salud mental y la protección de los refugiados.
La investigación destacó la intersección entre género, desplazamiento, pobreza, estigma, trauma y barreras institucionales que afectan el acceso de los refugiados a los servicios de salud y protección. Los hallazgos también demostraron cómo los contextos urbanos y de los asentamientos presentaban diferentes vulnerabilidades y barreras de acceso a los servicios.
En Kampala, los estudios destacaron cada vez más la carga de salud mental urbana, las barreras de SSR, el aislamiento social y la fragmentación de la atención médica entre las poblaciones de refugiados urbanos. En Kyaka II y Adjumani, los hallazgos se centraron más firmemente en el trauma, el retraso en la denuncia de la violencia de género, las vulnerabilidades a nivel comunitario y las barreras estructurales dentro de los contextos de los asentamientos.
La actividad fortaleció significativamente la colaboración entre el mundo académico y los actores humanitarios, al tiempo que generó evidencia contextualizada capaz de informar futuras programaciones, promoción y debates políticos.
Cambios entre la Línea de Base y la Línea Final
La investigación contextual realizada con la Universidad de Makerere documentó perfiles de vulnerabilidad que los datos de la encuesta también reflejan. Las percepciones finales sobre el acceso equitativo a la atención médica a nivel comunitario disminuyeron en Kyaka II (76,3 % → 47,7 %) y Kampala (75,9 % → 49,8 %), mientras que se mantuvieron con más fuerza en Adjumani (81,5 % → 76,6 %). Las percepciones de que "la comunidad está haciendo lo suficiente para promover y proteger el derecho a la salud" disminuyeron de manera similar en Kyaka II (67,9 % → 44,9 %) y Kampala (69,1 % → 46,1 %) y de forma modesta en Adjumani (61,4 % → 54,3 %). En lugar de denotar un deterioro en los servicios, estos movimientos indican una conciencia crítica más aguda entre los encuestados —un resultado en sí mismo de los componentes de sensibilización e investigación— y se alinean con los hallazgos de los estudios contextuales sobre las desigualdades estructurales persistentes, la demora en la búsqueda de atención tras la violencia de género y las barreras de SSR entre las mujeres y adolescentes refugiadas.
Perspectivas de las KII/DGF
Fomento de una programación impulsada por la evidencia La estrategia de integrar evaluaciones académicas rigurosas antes de ampliar las intervenciones fue aclamada como una práctica de referencia. Las transcripciones de los socios implementadores y de la dirección de Farmamundi revelan que aprovechar el aparato de investigación de la Universidad de Makerere fortaleció fundamentalmente la relevancia contextual del proyecto. Al desplegar a estudiantes de maestría para evaluar críticamente el TEPT, las barreras de SSR y los retrasos por violencia de género, el consorcio sustituyó las suposiciones por datos empíricos. "Lo último que incluimos en la propuesta son los términos de la Universidad de Makerere... es una práctica excelente" (KII, Director Adjunto, Farmamundi, España). Esta sólida línea de base diagnóstica permitió giros matizados, redirigiendo particularmente el enfoque hacia la creciente crisis de salud mental urbana.
Cultivo de una conciencia comunitaria crítica El descenso resultante en las percepciones generalizadas sobre el empoderamiento de la salud comunitaria en Kyaka II y Kampala se interpreta cualitativamente no como un fracaso programático, sino como un despertar de la conciencia cívica crítica. A medida que las comunidades participaban en estas evaluaciones, desarrollaban un vocabulario más preciso para articular los déficits estructurales en el acceso sistémico y la equidad. "Durante la evaluación de necesidades... pudieron aportar sus puntos de vista, lo que realmente orientó la estrategia de implementación" (KII, Oficial de Salud Pública, EMESCO, Adjumani). Al confrontar abiertamente las desigualdades estructurales durante las fases de investigación, el proyecto logró que la mentalidad de la población evolucionara desde la aceptación de servicios deficientes hacia la crítica activa de las carencias sistémicas en materia de derechos de salud.
Actividad 3.2. Colaboración con los medios de comunicación ugandeses para difundir los hallazgos de la evaluación sobre desigualdades de género y violaciones de derechos humanos
Esta actividad tuvo como objetivo fortalecer la capacidad de los profesionales de los medios de comunicación de Uganda para informar de manera más ética, precisa y responsable sobre las cuestiones relativas a los refugiados, las desigualdades de género, los derechos humanos y la violencia sexual y de género. Se organizó un taller especializado para medios de comunicación en colaboración con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Makerere, que reunió a periodistas de instituciones de medios nacionales, regionales y comunitarios.
Indicador vinculado: I.O.V.2.R.3.
Meta 1: Al menos 20 periodistas participan en el taller.
Logro: 20 periodistas participaron en el taller de formación y compromiso con los medios de comunicación.
El taller hizo hincapié en:
Información ética sobre cuestiones relativas a los refugiados.
Dignidad y confidencialidad de los supervivientes.
Periodismo sensible a los conflictos.
Reducción del estigma.
Narrativa basada en los derechos.
Encuadre narrativo responsable.
Enfoques de información basados en pruebas.
Los participantes reflexionaron críticamente sobre las narrativas mediáticas predominantes en torno a los refugiados y analizaron la necesidad de superar los retratos centrados en las víctimas para dar paso a narrativas que reconozcan la resiliencia, la capacidad de acción y la dignidad de las poblaciones refugiadas.
Indicador vinculado: I.O.V.2.R.3.
Meta 2: Un documento que contiene recomendaciones para los agentes de los medios de comunicación elaborado y difundido.
Logro: Se elaboró y difundió un documento de recomendaciones y orientación para los medios de comunicación tras el taller.
La intervención contribuyó a reforzar el diálogo entre periodistas, agentes humanitarios, instituciones académicas y organizaciones centradas en los refugiados, promoviendo al mismo tiempo enfoques de información más contextualizados y sensibles a los derechos.
La actividad también puso de relieve el importante papel que pueden desempeñar los medios de comunicación a la hora de configurar la percepción pública sobre los refugiados, la igualdad de género, el acceso a la atención sanitaria y los problemas de protección.
Cambios en los niveles de referencia y finales
Los patrones de obtención de información sanitaria por parte de los hogares ilustran el entorno más amplio de medios y comunicación en el que operó el compromiso con los medios del proyecto (20 periodistas formados; un documento de recomendaciones para los medios). Los equipos voluntarios de salud (VHT) se reforzaron como fuente primaria de información independiente en Kyaka II (14,6 % → 28,0 %) y Adjumani (11,6 % → 20,3 %). El uso de las redes sociales como canal principal de información sanitaria aumentó bruscamente en Kampala (de ser insignificante al 18,6 % como fuente independiente, además de las menciones a canales combinados adicionales), lo que confirma la relevancia del compromiso de los medios urbanos en la narrativa digital. La radio y la televisión siguieron siendo una fuente secundaria pero constante en los tres emplazamientos. La diversificación de las fuentes de información al final del proyecto respalda la relevancia del énfasis del taller de los medios de comunicación en la información responsable y multicanal.
Perspectivas de las KII y los FGD
Las transcripciones ofrecieron comentarios directos limitados sobre el taller específico de medios de comunicación; sin embargo, los participantes subrayaron la importancia de contar con canales de información diversos.
Cambio en los marcos narrativos y la ética de los medios Aunque los socios ejecutores de primera línea y los miembros de la comunidad rara vez se refirieron directamente a los talleres de periodismo internos, las entrevistas con informantes clave (KII) de los líderes señalaron la necesidad de realizar una transición desde las narrativas mediáticas centradas en las víctimas hacia historias impregnadas de la capacidad de acción y la dignidad de los refugiados. El cultivo de una información éticamente sólida se alinea estrechamente con la misión más amplia del proyecto de desestigmatizar el desplazamiento y resaltar las barreras estructurales en lugar de sensacionalizar el trauma.
Difusión de información multicanal Los datos cualitativos concuerdan plenamente con la observación final de que las comunidades de refugiados están diversificando su consumo de información. En los centros urbanos, el giro hacia el compromiso digital surgió como una vía crítica. «Podemos explorar más canales... tenemos que dar el salto a la televisión, ir a otras plataformas, hacer un pódcast" (KII, responsable de MEAL, AHA, Kampala»). Mientras tanto, en los contextos de los asentamientos, se sigue valorando mucho la comunicación de masas presencial y dinámica. Las campañas mediante altavoces móviles resultaron muy eficaces para romper las barreras geográficas. «Incluso se desplazan con micrófonos a los centros para hablar con la gente" (FGD, RWAC, Adjumani»). La educación de periodistas y comunicadores refuerza fundamentalmente esta estrategia multicanal, garantizando que, sea cual sea el medio al que acceda un refugiado —redes sociales, radio o emisiones públicas—, la narrativa que rodea a sus derechos siga siendo precisa, respetuosa y empoderadora.
Actividad 3.3. Serie de seminarios sobre Refugio, Género y Derechos Humanos en la Universidad de Makerere
Esta actividad creó una importante plataforma multisectorial para el diálogo, el intercambio de pruebas, la reflexión y el debate político en relación con la salud de los refugiados, la salud mental, la violencia de género, la salud sexual y reproductiva y los derechos humanos.
La serie de seminarios organizada en la Universidad de Makerere reunió a representantes de instituciones gubernamentales, el mundo académico, organizaciones humanitarias, comunidades de refugiados, agentes de los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil. Los seminarios también sirvieron como plataformas de difusión de los resultados de las investigaciones generadas en el marco de la Actividad 3.1.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.3.
Objetivo 1: Al menos 100 participantes (50 % mujeres) asisten a los seminarios.
Logro: Un total de 91 participantes, incluidas 44 mujeres, participaron en los seminarios realizados en colaboración con Makerere University.
Aunque la actividad se quedó ligeramente por debajo del objetivo numérico original de participación, los seminarios lograron un compromiso técnico e institucional sustancial entre una amplia gama de partes interesadas.
Los seminarios abordaron:
Desafíos de salud mental y apoyo psicosocial.
Sistemas de prevención y respuesta a la VBG.
Barreras en la SSR de los refugiados.
Retrasos en el comportamiento de búsqueda de atención.
Integración de la salud de los refugiados en los sistemas nacionales.
Preocupaciones en materia de derechos humanos y protección.
Respuestas políticas basadas en evidencias.
Los debates también destacaron la creciente carga de las afecciones de salud mental entre la población refugiada, especialmente mujeres y adolescentes, y subrayaron las barreras persistentes que afectan al acceso a la atención sanitaria, la notificación de casos de VBG y la continuidad del apoyo psicosocial.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.3.
Objetivo 2: Desarrollo de un documento de conclusiones de los seminarios para apoyar las iniciativas de incidencia política.
Logro: Se elaboró y difundió un documento de conclusiones y recomendaciones tras el seminario posterior a los seminarios.
Los seminarios reforzaron los vínculos entre la investigación, la acción humanitaria y el diálogo político, al tiempo que promovieron una mayor atención institucional a la salud mental de los refugiados, los sistemas de respuesta a la VBG, la SSR y la integración de la atención sanitaria de los refugiados en los sistemas nacionales.
La actividad también fortaleció el papel de la generación de evidencias para informar la programación humanitaria y los procesos de incidencia.
Cambios entre la línea de base y la línea final
El interés por aprender más sobre el derecho a la salud y cómo abogar por él se mantuvo muy alto en todos los emplazamientos y aumentó sustancialmente en Kampala (82,7 % → 93,3 %), donde se concentró el ciclo de seminarios en Makerere University. Adjumani registró un interés final alto pero ligeramente inferior (96,4 % → 88,8 %), y Kyaka II descendió (77,6 % → 62,5 %). Los seminarios llegaron a 91 participantes (objetivo: 100) y produjeron un documento de conclusiones, lo que resulta coherente con el aumento del interés por las políticas urbanas observado en la encuesta. Los resultados respaldan la relevancia estratégica de los seminarios para el compromiso académico y político de alto nivel, incluso mientras el trabajo de conocimiento a nivel comunitario continuaba en paralelo.
Perspectivas de KII/FGD
Vinculación entre el mundo académico y la política humanitaria de alto nivel Los análisis cualitativos validan la importancia estratégica del ciclo de seminarios de Makerere University a la hora de elevar las luchas de base de los refugiados al discurso académico y político nacional. Al reunir a actores institucionales, académicos y organizaciones de ayuda, el proyecto cerró la brecha entre los datos brutos del terreno y la incidencia estructural de alto nivel. Las transcripciones de los líderes confirmaron que estos eventos de difusión lograron captar una atención seria de los círculos políticos, especialmente en relación con la aguda falta de servicios de salud mental integrados para las poblaciones desplazadas. Un comandante del asentamiento confirmó el valor de esta transferencia de conocimientos, señalando: «Hubo un taller de dos días con donantes y fuentes... estaban difundiendo la investigación realizada por el equipo de Makerere" (KII, Comandante del Asentamiento, OPM, Kyaka II).
Ampliación de las realidades de los refugiados urbanos Este compromiso de alto nivel se alinea directamente con los resultados de la encuesta que muestran un marcado aumento del interés por la incidencia basada en derechos en Kampala. Los seminarios sirvieron como un piloto vital que demostró la necesidad de vincular el rigor académico con las operaciones humanitarias. Los socios implementadores y los directores de Farmamundi expresaron activamente el deseo de ampliar esta colaboración académica. «Hicimos un seminario, elaboramos algunos informes académicos... dijeron: "Por favor, necesitamos una segunda fase"" (KII, Director Adjunto, Farmamundi, España). Al formalizar la presentación de las realidades cualitativas y cuantitativas del terreno ante los responsables de la toma de decisiones, los seminarios consolidaron una plataforma basada en evidencias capaz de impulsar una integración política sostenible.
Actividad 3.4. Actividades de sensibilización, testimonio e incidencia en la Comunidad Autónoma Vasca (CAE)
Esta actividad fortaleció el diálogo local-global y la sensibilización sobre la migración, los derechos de los refugiados, las barreras al acceso a la salud y las vivencias de las poblaciones desplazadas a través de iniciativas de sensibilización e incidencia implementadas en la Comunidad Autónoma Vasca. La intervención combinó investigación participativa, sesiones de diálogo, campañas de sensibilización, intercambio de testimonios, compromiso institucional, bibliotecas humanas, difusión académica y estrategias de comunicación digital para fortalecer el entendimiento público respecto a los problemas de salud y derechos de los refugiados.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.3.
Meta 1: Un estudio académico sobre las barreras en el acceso a la atención sanitaria entre las poblaciones migrantes y refugiadas en la CAE.
Logro: Se inició y desarrolló sustancialmente un proceso de investigación que examina las barreras al acceso a la atención sanitaria entre las poblaciones migrantes y refugiadas en la CAE, incluyendo el mapeo de partes interesadas, consultas participativas, procesos de reclutamiento y la contratación de investigación especializada.
El proceso de investigación generó:
Un informe de investigación final.
Resúmenes ejecutivos.
Recomendaciones para mejorar el acceso a la atención sanitaria.
Documentos de orientación sobre buenas prácticas.
Productos de difusión científica.
El proceso también destacó barreras estructurales vinculadas al estatus migratorio, la discriminación, las diferencias culturales, la navegación por el sistema sanitario y el acceso a los derechos.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.3.
Meta 2: Noventa participantes participan en actividades de sensibilización a través de Bibliotecas Humanas y actividades basadas en testimonios.
Logro: Las Bibliotecas Humanas y las actividades de intercambio de testimonios se implementaron con éxito en múltiples entornos académicos y públicos dentro de la CAE, alcanzando a la población objetivo prevista y fortaleciendo el diálogo en torno a la migración, los derechos y el acceso a la salud.
La metodología de las Bibliotecas Humanas resultó particularmente eficaz para:
Reducir el estigma.
Promover la empatía.
Fomentar el diálogo intercultural.
Humanizar las vivencias de los refugiados.
Fortalecer la conciencia pública respecto a las barreras en el acceso a la atención sanitaria.
Los testimonios también crearon conexiones importantes entre las realidades de los refugiados en Uganda y las experiencias migratorias más amplias en Europa, reforzando la perspectiva local-global del proyecto.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.3.
Meta 3: Al menos el 70 % de los participantes encuestados informan de una mejora en sus conocimientos sobre el acceso a la atención sanitaria y las causas subyacentes dentro del contexto humanitario de Uganda.
Logro: Las actividades de sensibilización y difusión contribuyeron a mejorar el entendimiento entre los participantes de las barreras sanitarias de los refugiados, los procesos migratorios, las desigualdades de género y las preocupaciones en materia de protección humanitaria, aunque los datos finales de medición aún se estaban consolidando en el momento del informe. La actividad también fortaleció la incidencia institucional a través de mesas redondas y el compromiso con instituciones académicas, municipios, plataformas de migración y actores de cooperación en la región vasca. Las campañas en redes sociales, las plataformas digitales, los testimonios y los materiales de difusión ampliaron aún más la visibilidad de la iniciativa y promovieron un mayor compromiso público más allá de los eventos físicos.
A pesar de estos logros, los desafíos incluyeron la gestión de las expectativas entre los participantes, la garantía de la protección emocional durante las actividades de intercambio de testimonios y la traducción de los complejos hallazgos de la investigación en materiales de sensibilización pública accesibles. No obstante, la actividad contribuyó a fortalecer la ciudadanía crítica, la conciencia, el diálogo intercultural y el entendimiento basado en los derechos de las realidades de los refugiados y las barreras en el acceso a la atención sanitaria.
Cambios entre la línea de base y la línea final
Esta actividad tuvo lugar fuera de Uganda y, por lo tanto, no se refleja directamente en la encuesta de hogares. Las señales indirectas de los datos de la línea de base y la línea final de Uganda —en particular la creciente relevancia de las redes sociales como un canal de información sanitaria en Kampala y el interés sostenido en la promoción del derecho a la salud en Adjumani (88,8% al final de la intervención) son, sin embargo, coherentes con la lógica de diálogo local-global del componente vasco. La investigación contextual, los testimonios y los resultados de la Biblioteca Humana revierten en la promoción local a través de la colaboración con Makerere, reforzando el interés observado en la encuesta por la información basada en derechos.
Perspectivas de las Entrevistas a Informantes Clave (KII) / Grupos de Discusión (FGD)
Fomento de la Empatía y el Diálogo Local-Global La ejecución de las Bibliotecas Humanas dentro de la Comunidad Autónoma Vasca salvó miles de kilómetros de separación geográfica, cultivando una profunda empatía intercultural. Irati, coordinadora de educación de Farmamundi, detalló el proceso de grabación de testimonios de abogados ugandeses y refugiados congoleños, transformando sus experiencias vitales en herramientas educativas para estudiantes de medicina y enfermería vascos. "Realizamos lo que llamamos algunas bibliotecas humanas... ellos responden preguntas. Y la verdad es que ahí reside la magia cuando ponemos frente a futuros profesionales del sistema de salud a personas reales" (KII, Coordinadora de Educación, Farmamundi, España). Esta metodología obligó a los futuros profesionales sanitarios europeos a enfrentarse directamente a los sesgos sistémicos, el racismo y las barreras de acceso.
Humanización de las Narrativas Generales sobre Refugiados Mediante la selección de testimonios audiovisuales personales, el proyecto desmanteló con éxito las estadísticas abstractas, sustituyéndolas por narrativas individuales y viscerales de resiliencia. El enfoque meticuloso basado en el trauma utilizado para registrar estas historias garantizó que los sujetos nunca fueran objetivados, sino más bien celebrados por su agencia y supervivencia. El impacto visceral en los estudiantes universitarios vascos demostró que el relato empático trasciende las fronteras. "Llega a la gente, porque no es lo mismo que leer un documento... que verlos contando sus propias historias" (KII, Coordinadora de Educación, Farmamundi, España). Esta promoción transnacional reforzó la universalidad conceptual del derecho a la salud.
Resultado 4: Mecanismos de calidad, rendición de cuentas, participación y transparencia reforzados en la asistencia humanitaria y la protección de las poblaciones refugiadas en Kampala, Kyaka II y Adjumani, de acuerdo con las Normas Humanitarias Esenciales (CHS).
En general, el Resultado 4 se alcanzó sustancialmente en las tres zonas de intervención mediante el fortalecimiento de los sistemas de rendición de cuentas, las estructuras de participación comunitaria, los mecanismos de coordinación, la capacidad organizativa y los sistemas de retroalimentación y gestión de quejas. La intervención mejoró significativamente la participación de las comunidades de refugiados y de las partes interesadas institucionales en la ejecución, el seguimiento, la toma de decisiones y los procesos de rendición de cuentas del proyecto, al tiempo que reforzó la alineación con las Normas Humanitarias Esenciales (CHS) y los principios de Rendición de Cuentas a las Poblaciones Afectadas (AAP).
La intervención reforzó los sistemas de rendición de cuentas tanto a nivel organizativo como comunitario mediante la creación de Comités de Coordinación y Seguimiento, la aplicación de planes de rendición de cuentas, la participación en el Mecanismo de Retroalimentación, Remisión y Resolución (FRRM) interinstitucional, diálogos comunitarios, reuniones de intercambio e iniciativas de refuerzo de la capacidad institucional. Estas estructuras mejoraron la comunicación entre las comunidades de refugiados, los socios implementadores, las autoridades locales, el ACNUR y otros agentes humanitarios, al tiempo que reforzaron la transparencia, la capacidad de respuesta y la apropiación comunitaria durante toda la ejecución.
Actividad 4.1. Desarrollo de un estudio de diagnóstico inicial y difusión de resultados sobre el estado de salud, la salud sexual y reproductiva y la respuesta a la violencia sexual entre la población refugiada en Kampala, Kyaka II y Adjumani
Esta actividad estableció la base de evidencia fundamental para la intervención a través de una evaluación diagnóstica integral que examinó el acceso a la atención sanitaria, la SSR, la salud mental, la prevalencia de la VBG, los sistemas de rendición de cuentas y los problemas de protección que afectan a las poblaciones refugiadas en las tres zonas de operaciones.
La evaluación inicial se llevó a cabo entre noviembre de 2023 y enero de 2024 mediante revisión bibliográfica, entrevistas semiestructuradas, grupos de discusión y encuestas a hogares. El proceso fue implementado conjuntamente por AHA, EMESCO y Farmamundi, lo que dio lugar al desarrollo de informes de línea de base y de marcos de seguimiento de indicadores que orientaron las prioridades de ejecución durante todo el periodo del proyecto.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.4.
Meta: Participación activa de la población beneficiaria en la toma de decisiones del proyecto a través de Comités de Coordinación y Seguimiento y mecanismos participativos.
Logro: La evaluación inicial generó la base de evidencia primaria utilizada para establecer las estructuras participativas, los sistemas de rendición de cuentas y las prioridades de ejecución en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
La evaluación identificó las principales barreras de acceso a la salud, entre las que se incluyen:
Largas distancias a los centros de salud.
Dificultades de transporte.
Largos tiempos de espera.
Escasez de personal sanitario.
Sistemas de derivación deficientes.
Acceso limitado a los servicios de salud mental.
Barreras para la denuncia de la VBG y el apoyo a los supervivientes.
La línea de base también demostró una insatisfacción sustancial con los servicios relacionados con la salud mental y la VBG, particularmente en Adjumani y Kyaka II, lo que subraya la importancia de ampliar los sistemas de apoyo comunitarios y fortalecer los mecanismos de derivación.
Durante el proceso de la línea de base surgieron importantes diferencias geográficas. En los entornos de los asentamientos, como Kyaka II y Adjumani, las barreras estaban fuertemente ligadas a la distancia, a la limitación de la cobertura de los centros y la escasez de servicios especializados. En Kampala, las barreras estuvieron más estrechamente vinculadas a la fragmentación urbana, la vulnerabilidad económica, el malestar psicosocial y las dificultades para navegar por sistemas sanitarios complejos.
La evaluación de referencia reforzó sustancialmente la orientación basada en la evidencia de la intervención e informó la adaptación de las actividades a lo largo de la implementación.
Cambios entre la línea de base y la línea final
El Estudio Diagnóstico de Línea de Base (noviembre de 2023 – enero de 2024) generó el marco de indicadores con respecto al cual se mide la línea final (diciembre de 2025) en este informe. La comparación de ambas rondas confirma varios hallazgos de la línea de base: una dependencia muy alta de los Centros de Salud Públicos al inicio (Kyaka II 80,4 %, Adjumani 84,3 %), una fuerte presencia de los VHT (Equipos Voluntarios de Salud), una baja valoración del acceso a MHPSS (Salud Mental y Apoyo Psicosocial) (Kyaka II 2,94/5, Adjumani 2,76/5) y una elevada carga de gasto sanitario (Adjumani 83,5 %). La línea final muestra avances en cada uno de estos aspectos —la diversificación de los puntos de primer contacto, la mejora en las valoraciones de acceso a MHPSS (Adjumani 3,49) y la reducción del gasto en Kyaka II y Adjumani—, lo que valida el valor diagnóstico de la línea de base y respalda las estructuras de rendición de cuentas participativas en las que se basó.
Perspectivas de las KII y FGD
Alineamiento estratégico de necesidades mediante un diagnóstico riguroso Los datos cualitativos validan enfáticamente la utilidad del Estudio Diagnóstico de Línea de Base ejecutado entre noviembre de 2023 y enero de 2024. Los socios implementadores mencionaron con frecuencia la línea de base como el cimiento absoluto para sus giros operativos, señalando específicamente que las suposiciones iniciales fueron desafiadas de manera constructiva por los datos empíricos de campo. Al destacar el inmenso déficit de MHPSS, las severas barreras financieras para la atención secundaria y los profundos obstáculos geográficos, la línea de base permitió un despliegue de la intervención hiperdirigido, en lugar de genérico. Un oficial de seguimiento explicó: "Realizamos el análisis del problema... todos estuvieron involucrados desde el principio, incluso antes de que propusiéramos algunas de estas actividades" (KII, Oficial de SRHR, Kampala).
Validación de las vulnerabilidades comunitarias y evolución del acceso La captura de los cambios en los comportamientos de búsqueda de atención en la encuesta final se remonta directamente al mapeo inicial de la línea de base. Por ejemplo, la revelación en la línea de base de la dependencia abrumadora de centros gubernamentales saturados dio origen a la estrategia del proyecto de diversificar los puntos de acceso mediante jornadas médicas y redes sólidas de VHT. Los líderes de los refugiados se sintieron escuchados y validados por estas fases consultivas tempranas. "Participaron durante las encuestas de línea de base y, a través de esto, pueden informarnos sobre las brechas existentes" (KII, Oficial Paralegal, EMESCO, Adjumani). Al centrarse desde el principio en las dificultades reales —en lugar de las presuntas— de las poblaciones afectadas, el proyecto garantizó el respaldo comunitario vital necesario para ejecutar sus marcos posteriores de rendición de cuentas y salud.
Actividad 4.2. Creación de Comités de Coordinación y Seguimiento compuestos por partes interesadas con derechos, responsabilidades y obligaciones.
Esta actividad fortaleció la participación comunitaria, la representación, la apropiación y la rendición de cuentas a lo largo del ciclo del proyecto mediante la creación de Comités de Coordinación y Seguimiento en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
Los comités reunieron a representantes de los refugiados, líderes comunitarios, socios implementadores, autoridades locales, actores sanitarios y partes interesadas institucionales para apoyar el seguimiento, la retroalimentación, la coordinación y la adaptación de las actividades del proyecto.
Indicador vinculado: I.O.V.1.R.4.
Meta 1: Al menos 60 personas, incluidas 30 mujeres, participan en los Comités de Coordinación y Seguimiento, asegurando la representación por género, edad y origen.
Logro: Un total de 118 personas, incluidas 85 mujeres, participaron en los Comités de Coordinación y Seguimiento en las tres áreas operativas.
La intervención superó sustancialmente sus metas de participación y reforzó la representatividad en todas las estructuras comunitarias.
En Kampala, se establecieron tres Comités de Coordinación y Seguimiento diferentes, que incluyen:
Un comité en el que participan socios de salud urbana y partes interesadas institucionales.
Un comité de refugiados de la comunidad que representa a múltiples nacionalidades y divisiones urbanas.
Un comité de representantes de refugiados en el que participan estructuras de liderazgo de las comunidades de refugiados.
En Kyaka II, se establecieron dos comités en las zonas de Buliti y Byabakora con la participación de activistas comunitarios, líderes locales y representantes de los refugiados. En Adjumani, se estableció un comité amplio de 20 miembros con una representación de género equilibrada y la participación de refugiados y actores institucionales.
Los comités contribuyeron a:
Monitorear el progreso de la implementación.
Recopilar la retroalimentación de la comunidad.
Identificar necesidades de adaptación.
Fortalecer la coordinación.
Promover la participación de los refugiados en la toma de decisiones.
Mejorar la rendición de cuentas y la transparencia.
La actividad también reforzó la comunicación entre las comunidades, los socios implementadores, la OPM, el ACNUR, las autoridades del distrito y los actores humanitarios, al tiempo que aumentó la apropiación comunitaria de los procesos de intervención.
Indicador vinculado: I.O.V.2.R.4.
Meta 2: Al menos 14 reuniones realizadas con titulares de derechos, y partes interesadas con responsabilidades y obligaciones a lo largo del ciclo del proyecto.
Logro: Se llevaron a cabo un total de 48 reuniones, diálogos, sesiones de intercambio y compromisos de rendición de cuentas en Kampala, Kyaka II y Adjumani.
Indicador vinculado: I.O.V.2.R.4.
Objetivo 3: Realización de al menos una reunión final de retroalimentación.
Logro: Se llevaron a cabo tres reuniones finales de retroalimentación, una en cada área operativa.
Los diálogos comunitarios, las reuniones de intercambio, los encuentros matutinos y las sesiones de rendición de cuentas se convirtieron en mecanismos importantes para:
Compartir información del proyecto.
Recopilar comentarios de la comunidad.
Discutir los desafíos de la implementación.
Fortalecer la transparencia.
Promover la participación.
Identificar necesidades de adaptación.
En Kampala, las actividades de rendición de cuentas incluyeron diálogos comunitarios, reuniones con refugiados, sesiones matutinas y procesos de compromiso municipal que involucraron a grandes poblaciones de refugiados. En Kyaka II y Adjumani, los diálogos se centraron más firmemente en la participación a nivel de asentamiento, la retroalimentación comunitaria y la coordinación con líderes locales y actores institucionales.
Cambios entre la línea de base y la línea final
El conocimiento de los mecanismos de rendición de cuentas —el indicador que sigue más de cerca la visibilidad de los Comités de Coordinación y Seguimiento— aumentó drásticamente en Kampala (66,7%→89,2%), se mantuvo en Adjumani (55,8%→58,9%) y disminuyó en Kyaka II (69,5%→50,8%). El patrón refleja la distribución de los comités (tres comités en Kampala, dos en Kyaka II, uno en Adjumani) y el fuerte compromiso institucional urbano documentado en los informes de seguimiento (118 miembros participantes, incluidas 85 mujeres, frente a un objetivo de 60/30). El notable descenso en Kyaka II señala la necesidad de una comunicación más sólida de las funciones de los comités en las zonas de asentamiento más allá de Buliti y Byabakora.
Perspectivas de KII/FGD
Fomento de mecanismos de gobernanza inclusivos El establecimiento de los Comités de Coordinación y Seguimiento elevó significativamente el papel de los refugiados, pasando de ser receptores pasivos a partes interesadas activas en la gestión. Las perspectivas cualitativas ilustran que el anclaje de la supervisión dentro de diversos bloques comunitarios —que comprenden varias nacionalidades en Kampala y líderes de zonas estratégicas en Kyaka II y Adjumani— consolidó la legitimidad del proyecto. Estos comités se convirtieron en conductos esenciales para una comunicación transparente, garantizando que los desafíos sobre el terreno fueran redirigidos inmediatamente a los socios implementadores para su recalibración. Una responsable de respuesta a la VBG destacó la indispensabilidad de este comité: «Teníamos un comité AAP... formado por 20 personas que pertenecen o pertenecían a la comunidad. Su idea era ser como nuestros representantes en la comunidad, recibir comentarios" (KII, Responsable de VBG, AHA, Kampala).
Afrontando los desafíos de representación en asentamientos dispersos El fuerte aumento del conocimiento de los mecanismos en Kampala y la estabilidad en Adjumani se alinean perfectamente con el intenso compromiso operativo reportado en esas regiones. Sin embargo, el descenso registrado en Kyaka II indica el complejo desafío de mantener la visibilidad de los comités en terrenos de asentamiento excepcionalmente vastos. A pesar de contar con 118 miembros activos en total, las limitaciones geográficas a veces obstaculizaron el flujo descendente de las comunicaciones de los comités hacia la población general de Kyaka II. No obstante, la dirección de Farmamundi considera a estos comités como pilares operativos vitales. «Tenemos las reuniones trimestrales con la población. Tenemos los comités de seguimiento" (KII, Director Adjunto, Farmamundi, España), reforzando que la gobernanza comunitaria estructural es primordial para la rendición de cuentas.
Actividad 4.3. Elaboración de Planes de Rendición de Cuentas a nivel organizativo para AHA y EMESCO
Esta actividad fortaleció los sistemas institucionales de rendición de cuentas y los enfoques organizativos relacionados con la participación, la transparencia, el compromiso comunitario y la rendición de cuentas a las poblaciones afectadas.
Un taller de cinco días realizado en enero de 2024 reunió al personal de AHA y EMESCO de Kampala, Kyaka II y Adjumani para fortalecer las capacidades organizativas en participación y rendición de cuentas, gestión de la VBG y enfoques de salud mental y apoyo psicosocial.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.4.
Objetivo 1: Al menos el 80% de los participantes demuestran una mejora en su capacidad para la gestión de ayuda de calidad.
Logro: El 100% de los participantes demostraron una mejora en la comprensión y la capacidad relacionada con la rendición de cuentas, la participación, la respuesta a la VBG y los enfoques de salud mental basándose en las evaluaciones posteriores a la formación.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.4.
Objetivo 2: Al menos el 80% de los participantes evalúan positivamente la relevancia y aplicabilidad de los conocimientos adquiridos.
Logro: El 100 % de los participantes evaluó positivamente la relevancia, aplicabilidad y calidad de los procesos de capacitación y fortalecimiento de la rendición de cuentas.
La actividad dio lugar a:
Desarrollo de planes organizativos de rendición de cuentas.
Consolidación de los enfoques de participación y rendición de cuentas en todas las áreas operativas.
Fortalecimiento de los sistemas trimestrales de seguimiento de la rendición de cuentas.
Mejora de la comprensión institucional de los principios de la CHS y de la AAP.
Integración de la soberanía humanitaria y los enfoques basados en los derechos en las políticas organizativas.
La intervención también reforzó la coordinación interna entre AHA, EMESCO y Farmamundi, al tiempo que mejoró la coherencia de los enfoques de rendición de cuentas en las áreas operativas.
Los participantes destacaron la importancia de:
La transparencia en la programación humanitaria.
La participación activa de las poblaciones afectadas.
Los enfoques centrados en los supervivientes.
La integración de la salud mental en las respuestas humanitarias.
El fortalecimiento de los sistemas de retroalimentación comunitaria.
La actividad contribuyó significativamente al fortalecimiento institucional y reforzó las dimensiones de calidad y rendición de cuentas de la intervención más amplia.
Cambios entre la línea de base y la línea final
Los datos finales muestran mejoras significativas en la experiencia directa de los encuestados con los sistemas de rendición de cuentas. El uso personal o conocido de los mecanismos de quejas y sugerencias aumentó sustancialmente en Kampala (62,2 %→82,2 %), y la proporción de usuarios que recibieron respuesta sobre la resolución de su sugerencia o queja mejoró en los tres emplazamientos: Kampala 51,4 %→64,3 %, Kyaka II 37,7 %→48,0 %, Adjumani 27,3 %→28,9 %. Estos cambios son coherentes con la puesta en marcha de los planes de rendición de cuentas de AHA y EMESCO y con el respaldo del 100 % tras la capacitación registrado en los datos de seguimiento de la actividad, identificando a la vez a Adjumani como el emplazamiento prioritario para seguir reforzando el ciclo de retroalimentación..
Perspectivas de las KII/FGD
Institucionalización de la Capacidad Interna: Los talleres intensivos de desarrollo de capacidades para el personal de AHA y EMESCO fomentaron una profunda coherencia institucional. Las respuestas cualitativas del personal de implementación indican que mejorar los conocimientos sobre la AAP (Rendición de Cuentas a las Poblaciones Afectadas) y la Norma Humanitaria Esencial unificó de forma constante las operaciones en los diversos entornos de Kampala, Kyaka II y Adjumani. El cambio de prácticas operativas ad hoc a un seguimiento estructurado y basado en los derechos elevó el estándar de atención tanto para supervivientes como para pacientes. Un responsable de seguimiento reflexionó sobre esta consolidación: «El Comité de Coordinación es muy importante... este comité actuó como vínculo entre nosotros y la comunidad" (KII, Responsable de MEAL, AHA, Kampala).
Fortalecimiento de la Rendición de Cuentas hacia abajo Esta capacitación interna guardó una correlación directa con el notable hallazgo de la encuesta final: los refugiados informaron de mejoras importantes a la hora de recibir realmente respuesta tras presentar quejas. A medida que el personal interiorizaba la necesidad de una comunicación de ciclo cerrado, la gestión de quejas pasó de ser una obligación teórica a una rutina práctica. Los socios ejecutores señalaron que programar momentos específicos para retomar las preocupaciones de la comunidad generó una enorme confianza. «Siempre disponemos de un mecanismo de retroalimentación donde los participantes pueden informar fácilmente... algunas de estas preocupaciones se incluyeron incluso en el informe" (KII, Responsable de SSR, Kampala»). La evaluación positiva del 100 % sobre la relevancia del taller por parte del personal se trasladó claramente en cascada hacia abajo, dando como resultado una prestación de servicios mediblemente mejorada, empática y receptiva hacia las poblaciones afectadas.
Actividad 4.4. Establecimiento de mecanismos de rendición de cuentas para la población, incluyendo la PSEA y el mecanismo interagencial de sugerencias, quejas y reclamaciones (FRRM)
Esta actividad reforzó los sistemas de rendición de cuentas y de retroalimentación comunitaria mediante la integración con el Mecanismo Interagencial de Retroalimentación, Remisión y Resolución (FRRM) coordinado por ACNUR y la OPM.
La intervención apoyó múltiples canales de comunicación y gestión de quejas, entre ellos:
Líneas telefónicas gratuitas.
Buzones de sugerencias.
Reuniones comunitarias.
Diálogos matutinos.
Comités comunitarios.
Sesiones de retroalimentación directa.
Mecanismos de derivación.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.4.
Objetivo 1: El 75 % de los encuestados conocen los mecanismos de quejas, sugerencias y reclamaciones.
Logro: Los informes del proyecto indicaron que el 100 % de los encuestados conocía los mecanismos de rendición de cuentas y quejas disponibles.
Indicador vinculado: I.O.V.3.R.4.
Objetivo 2: 100 % de las quejas, sugerencias y reclamaciones atendidas.
Logro: Según los informes, el 100 % de las quejas, sugerencias y reclamaciones registradas fueron atendidas y resueltas.
La intervención registró:
313 quejas y sugerencias en Kampala.
6 quejas y sugerencias en Kyaka II.
No se registraron quejas formales en Adjumani.
La mayoría de las quejas en Kampala se relacionaron con dificultades para acceder a medicamentos, pruebas médicas y servicios de atención sanitaria en centros de salud urbanos. En Kyaka II, las quejas y sugerencias se relacionaron principalmente con artículos de dignidad, derivaciones y solicitudes de apoyo adicional.
La actividad reforzó la transparencia, la capacidad de respuesta y la confianza entre las comunidades de refugiados y los agentes ejecutores, al tiempo que mejoró el acceso a la información y los sistemas de derivación.
La intervención también reforzó la confidencialidad y los procedimientos de derivación para quejas sensibles, incluidas las relativas a violencia de género (VBG), explotación y problemas de protección.
Cambios entre la línea de base y el final del proyecto
Los indicadores a nivel de hogar vinculados al FRRM convergen en el mismo diagnóstico. El conocimiento de los mecanismos de quejas, sugerencias y reclamaciones es alto en general y aumentó drásticamente en Kampala (66,7 % → 89,2 %), se mantuvo en Adjumani (55,8 % → 58,9 %) y disminuyó en Kyaka II (69,5 % → 50,8 %). El uso de estos mecanismos creció sobre todo en Kampala (62,2 % → 82,2 %), y la recepción de retroalimentación mejoró en Kyaka II (37,7 % → 48,0 %) y Kampala (51,4 % → 64,3 %). El volumen registrado de quejas (313 en Kampala, 6 en Kyaka II, 0 en Adjumani) es coherente con la adopción centrada en el ámbito urbano captada por la encuesta y subraya la necesidad de puntos de entrada adicionales sensibles a la confidencialidad en contextos de asentamientos.
Perspectivas de las KII/FGD
Diversificación de los canales de retroalimentación multilingües La integración del proyecto en mecanismos formalizados de rendición de cuentas, en particular el FRRM interinstitucional de ACNUR, democratizó significativamente la forma en que los refugiados aireaban sus reclamaciones. Las KII confirman el despliegue de líneas telefónicas gratuitas preparadas para los principales dialectos de los refugiados (suajili, somalí, kiñaruanda, etc.), lo que disolvió las barreras lingüísticas que antes mantenían a las quejas en silencio. Junto con los buzones de sugerencias y los puntos focales directos, estas diversas vías garantizaron la confidencialidad, especialmente crítica para la revelación de casos sensibles de VSG. Un responsable de salud pública destacó la utilidad de este sistema global: "Contamos con el FRRM... Es un mecanismo de retroalimentación muy utilizado por todos los actores humanitarios... presentan las quejas directamente" (KII, Responsable de Salud Pública, EMESCO, Adjumani).
Variabilidad de la utilización urbana frente a la del asentamiento El marcado contraste en los volúmenes de quejas —313 en Kampala frente a cifras de un solo dígito en los asentamientos— refleja la mayor conectividad de los refugiados urbanos, su acceso a plataformas digitales y las frecuentes fricciones al navegar por servicios municipales fragmentados. El personal de Kampala verificó esta frecuente interacción digital: "Incluso escriben. Envían un correo electrónico... Tenemos un registro donde se anotan estos detalles" (KII, Responsable de SSR, Kampala). Por el contrario, en Adjumani y Kyaka II, las tendencias culturales de resolver los problemas oralmente a través de los RWC o la mediación cara a cara eludieron las rutas de documentación formal. Si bien los mecanismos resolvieron perfectamente el 100 % de las quejas registradas, las futuras intervenciones en los asentamientos deben alinear mejor los canales formales del FRRM con los hábitos de comunicación rurales centrados en la oralidad.
Actividad 4.5. Realización de sesiones de formación e intercambio entre AHA, EMESCO y Farmamundi sobre rendición de cuentas, derechos humanos, sostenibilidad ecológica y atención comunitaria de calidad
Esta actividad reforzó el aprendizaje institucional, la capacidad técnica y el intercambio de buenas prácticas entre los socios ejecutores en relación con la rendición de cuentas, la respuesta a la VBG, la salud mental y las normas de calidad humanitaria.
El taller de cinco días reunió a 40 participantes de Kampala, Kyaka II y Adjumani, incluido personal de AHA y EMESCO que trabaja en los sistemas de salud, protección y comunitarios.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.4.
Objetivo 1: Al menos el 80 % de los participantes demuestran una mejora en su capacidad para la gestión de la asistencia humanitaria de calidad.
Logro: Las evaluaciones posteriores a la formación demostraron una mejora sustancial en los conocimientos técnicos y las competencias del personal participante.
Indicador vinculado: I.O.V.4.R.4.
Meta 2: Al menos el 80 % de los participantes valoran positivamente la relevancia y aplicabilidad de los conocimientos adquiridos.
Logro: Los participantes calificaron de forma abrumadoramente positiva los contenidos, las metodologías y la relevancia práctica de la formación.
El taller reforzó la comprensión en relación con:
Participación y rendición de cuentas a las poblaciones afectadas.
Prevención de la VBG y respuesta centrada en el sobreviviente.
Salud mental y apoyo psicosocial.
Enfoques de derechos humanos.
Normas de calidad humanitaria.
Metodologías de participación comunitaria.
Los participantes destacaron la importancia de:
Integrar a las poblaciones afectadas en la toma de decisiones.
Enfoques integrales para la gestión de la VBG.
Combinar la salud mental y la atención sanitaria física.
Reforzar el apoyo psicosocial en las intervenciones humanitarias.
La actividad reforzó significativamente la coherencia técnica entre los socios implementadores, al tiempo que consolidó enfoques institucionales alineados con los principios de la CHS y la programación humanitaria centrada en el sobreviviente.
Cambios en la línea de base y línea final
La señal más clara a nivel de hogar del fortalecimiento de la calidad humanitaria es la mejora en el comportamiento de los proveedores según informan ellos mismos. La frecuencia con la que los proveedores solicitaron la opinión y las creencias de los pacientes sobre su atención mejoró en Kyaka II (2,84→3,28) y en Kampala (3,27→3,48), lo que refleja la orientación participativa y centrada en el sobreviviente reforzada a través de la formación interagencial. La estabilidad del indicador en Adjumani (3,22→3,19) —que ya era superior en la línea de base— sugiere una saturación de la línea de base más que un debilitamiento. Junto con el respaldo del 100 % a la relevancia tras la formación y la mejora de la capacidad notificada por los 40 participantes en el taller interagencial, la encuesta confirma los efectos derivados en las interacciones diarias de los servicios.
Perspectivas de las KII/FGD
Transversalización de la calidad y los derechos en la atención de primera línea Las sesiones de formación interagenciales lograron arraigar los derechos humanos, la sostenibilidad ecológica y la Norma Humanitaria Esencial (CHS) en las rutinas prácticas de los trabajadores de primera línea. Los debates cualitativos confirman que dotar al personal de metodologías integrales —específicamente la integración de MHPSS con la atención sanitaria física y la respuesta a la VBG— mitigó drásticamente los silos operativos. El personal salió de los talleres mejor preparado para gestionar interacciones complejas y cargadas de trauma sin sucumbir al agotamiento o causar una victimización secundaria. "Después de recibir algunas formaciones... aprendimos a programar el tiempo... para que la gente no tenga que esperar tanto." (KII, Consejero Psicosocial, Kampala).
Mejora de la dinámica paciente-proveedor Este reajuste institucional se tradujo directamente en la observación de la encuesta de línea final sobre la mejora del comportamiento de los proveedores, en particular el aumento de la frecuencia en la solicitud de la opinión de los pacientes. Las formaciones exigieron un cambio de un modelo de prestación médica paternalista hacia un acompañamiento participativo y centrado en el sobreviviente. La dirección de Farmamundi destacó que el perfeccionamiento profesional interagencial facilitó fundamentalmente las transiciones de derivación, ahorrando un tiempo crítico a los pacientes que navegan por múltiples organizaciones. "Estas formaciones... nos ayudan a conectar a los VHT con, en términos de salud a los remitentes, con las personas correctas en el momento correcto." (KII, Director Adjunto, Farmamundi, España). Al alinear a AHA, EMESCO y Farmamundi en una frecuencia operativa única y empática, el proyecto mejoró enormemente la dignidad y la calidad de la experiencia cotidiana de la atención a los refugiados.
Actividad 4.6. Evaluación externa y auditoría externa
Esta actividad se inició durante el periodo de referencia y tuvo como objetivo reforzar la evaluación independiente, la rendición de cuentas, el aprendizaje, la transparencia y el cumplimiento institucional en relación con la ejecución del proyecto y la utilización de los recursos. Como actividad de proceso, no se mide mediante un indicador específico del marco lógico; los indicadores de participación y retroalimentación reportados en la Actividad 4.2 (I.O.V.1.R.4 e I.O.V.2.R.4) ya recogen la participación de las partes interesadas, mientras que la evaluación y la auditoría externas proporcionan una garantía independiente sobre el desempeño técnico y la gestión financiera.
Los procesos de evaluación y auditoría externas en curso refuerzan aún más la rendición de cuentas, el aprendizaje institucional y la transparencia, al tiempo que contribuyen a una reflexión más amplia sobre la eficacia del proyecto, la sostenibilidad y las lecciones aprendidas que informarán el diseño de futuras intervenciones..
Cambios en la línea de base y línea final
Si bien la evaluación y auditoría externas son actividades de proceso que no se miden directamente mediante la encuesta de hogares, los indicadores de rendición de cuentas más amplios analizados entre la línea de base y el final del proyecto —el conocimiento de los mecanismos (notable aumento en Kampala del 66,7%→89,2%), la recepción de comentarios en todos los emplazamientos y la mejora en las calificaciones de la interacción entre pacientes y proveedores— proporcionan una base de evidencia que respalda las conclusiones de la evaluación externa: que las prácticas de rendición de cuentas y las Normas Humanitarias Esenciales (CHS) se han fortalecido de forma cuantificable, con los avances más pronunciados en Kampala, avances parciales en Adjumani y brechas persistentes de comunicación y visibilidad en Kyaka II que el plan de sostenibilidad debería abordar.
Perspectivas de las KII/FGD
Consagrar el aprendizaje e institucionalizar la transparencia Los datos cualitativos muestran un profundo aprecio por los estrictos marcos de evaluación y auditoría externa que rigieron el proyecto. Los socios implementadores, los RWC y el liderazgo de Farmamundi citaron de manera uniforme que el reporte frecuente y transparente a los titulares de derechos validó el compromiso del consorcio con la honestidad. El ritmo regular de las reuniones de rendición de cuentas garantizó que el proyecto mantuviera su agilidad, adaptándose a las fricciones comunitarias en tiempo real. El Director Adjunto de Farmamundi enfatizó la rigurosa supervisión institucional: «Cada mes, tenemos una auditoría externa que lo comprueba todo" (KII, Director Adjunto, Farmamundi, España).
Ciclos continuos de mejora participativa Estas sesiones finales de retroalimentación y las evaluaciones independientes no se consideraron punitivas, sino más bien brújulas esenciales para futuras solicitudes de financiación. Las partes interesadas locales en Adjumani y Kyaka II acogieron con entusiasmo las evaluaciones finales como plataformas para expresar necesidades sin filtros con respecto a la transición de la ayuda de emergencia a los medios de vida sostenibles. Un oficial de asistencia jurídica captó la utilidad prospectiva de estos ejercicios: «Esta evaluación va a servir para volver a informarnos sobre lo que está sucediendo actualmente... nos va a ayudar en nuestra planificación para nuestro próximo proyecto" (KII, Oficial de asistencia jurídica, EMESCO, Adjumani»). En última instancia, la integración de auditorías externas y los extensos ciclos de retroalimentación comunitaria cumplieron con los mandatos de CHS del proyecto, dejando un modelo para una arquitectura humanitaria altamente responsable.